fbpx

,

“Todos lo tienen menos yo”: qué hacer si tu hijo quiere lo mismo que sus compañeros

/

Tu hijo quiere los tenis, la mochila o el celular de sus compañeros. Así puedes manejar la comparación sin comprarle todo ni hacerlo sentir culpable.

mi hijo quiere todo lo que tienen sus compañeros
Estrena mochila, llega feliz a la escuela y dos días después ya necesita otra. ¿La razón? “La de mi compañero está más padre”.

Durante el regreso a clases, tu hijo vuelve a encontrarse con diferentes marcas, estilos y objetos. Por eso, puede empezar a pedir más cosas o sentir que todos tienen algo mejor. Aunque resulte agotador, sentir celos por lo que tienen sus compañeros forma parte de su desarrollo social. La clave está en cómo lo ayudas a manejarlo.

Lee: Todo lo que necesitas saber para este regreso a clases

¿Por qué tu hijo quiere todo lo que ve?

La psicóloga Eileen Kennedy-Moore explica que los niños todavía están construyendo su identidad. Además, no siempre comprenden que las modas cambian y desaparecen.

Por eso, responder “no seas malagradecido” suele quedarse corto. El problema no siempre es el objeto, sino lo que tu hijo cree que conseguirá al tenerlo.

Primero escucha, después responde

Antes de soltar un “no” automático, pregunta: “¿Qué te gusta de eso?” o “¿por qué es importante para ti?”. Su respuesta te ayudará a distinguir entre una petición pasajera, una necesidad real o el miedo a sentirse excluido. Validar su emoción tampoco significa aceptar la compra. Puedes decir: “Entiendo que te gustaría tenerlo, pero ahora no lo vamos a comprar”.

Te interesa: Evita que la rutina te rebase este regreso a clases

Enséñale a separar necesidades y deseos

Puedes hacerlo con preguntas sencillas:

  • ¿Lo necesitas o solo te gusta?
  • ¿Ya tienes algo que cumple la misma función?
  • ¿Seguirías queriéndolo dentro de un mes?
  • ¿Podrías ahorrar para comprarlo?

Si decides decir que sí, evita hacerlo únicamente para apagar el conflicto. Pueden establecer un presupuesto, esperar una fecha especial o pagar una parte con sus ahorros.

La gratitud funciona mejor cuando no parece sermón

Hablar de gratitud no consiste en recordarle que “otros tienen menos”. Compararlo con niños en situaciones difíciles puede generar culpa, no agradecimiento.

Mejor, puedes modelar la gratitud en situaciones cotidianas. Menciona algo que valoraste durante el día e invítalo a compartir lo suyo.

Un estudio con más de 900 adolescentes encontró que llevar un diario de gratitud redujo el materialismo. Además, quienes realizaron el ejercicio donaron 60% más que el grupo de comparación.

Si piensas “mi hijo quiere todo lo que tienen sus compañeros”, recuerda que no necesitas comprarle pertenencia. Tu tarea es ayudarlo a tolerar el deseo, cuidar sus emociones y tomar decisiones de acuerdo con los valores de tu familia.

Comparte esta nota

Más sobre este tema
,

Qué te pareció esta nota

0 / 5. 0

TAGS: