Un niño kinestésico y otro con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se parecen en dos cosas. La primera: son niños; la segunda, les gusta tocar, experimentar y moverse (como cualquier otro niño). Sin embargo, el primero sí puede autorregularse y el segundo necesitará ayuda profesional para lograrlo.

¿Por qué aprender a identificar el TDAH?

De acuerdo con la psicóloga y maestra en neuropsicología, Mariana Garduño Cabello, un niño kinestésico tiene una manera muy particular de aprender, pues percibe el mundo y se integra a él a través de las experiencias corporales como:

-Realizar movimientos
-Potencializar el olfato
Manipular y tocar objetos
-Probar sabores
-Todo aquello que involucre el uso constante de sus sentidos y su cuerpo: brincos, baile, giros y demás.

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Así, el niño kinestésico conoce el mundo a través de su cuerpo. Le podría costar trabajo solo ver y escuchar, por eso necesita hacer y experimentar el aprendizaje para que pueda asimilar el conocimiento y, con ello, garantizar que eso que aprendió formará parte de sus recuerdos a largo plazo.

En cambio, el niño con TDAHpresenta dificultades para terminar sus actividades no importa si son de juego o académicas, también puede mostrarse muy inquieto e incapaz de mantenerse en una posición corporal (como sentado) por algunos minutos, y aunado a todo ello, también tiene una conducta impulsiva la cual altera el medio ambiente en el que se desarrolla”, precisa la entrevistada

¿Es posible confundirlos?

La experta, Garduño Cabello, indica que sí es posible confundir a un niño kinestésico con otro con TDAH siempre y cuando no se tengan los conocimientos adecuados. Pues “el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que debe ser atendido por un grupo multidisciplinario de expertos; en contraste el niño kinestésico no requiere tratamiento sino adecuaciones en el salón de clases que pueden hacer los maestros”.

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De esta manera, “un niño que aprende de forma kinestésica no necesariamente va a tener TDAH. Uno no condiciona al otro. Lo mismo ocurre con un menor neurotípico, es decir que no tiene ningún tipo de trastorno. Sin embargo, el tipo de una crianza —que puede ser demasiado permisiva o autoritaria— sí puede generar en los niños desatención, poca organización e impulsividad”, precisa la entrevistada.

¿Quién debe diagnosticar al menor?

El único niño que requiere un diagnóstico es el TDAH no el kinestésico, y para el primero se requiere un neuropediatra, el cual realizará una valoración del neurodesarrollo. También es importante acudir con un experto en neuropsicología infantil, que:

1. Desarrolle la historia clínica
2. Precise el coeficiente intelectual
3. Determine el desarrollo cognitivo
4. Conozca el estado emocional

Además, el TDAH sí pude requerir medicamentos que favorezcan el mantenimiento de la atención y el control de los impulsos. Garduño Cabello explica que le dan terapia conductual para:

*Lograr fortalecer las rutinas con sus horarios
*Poner orden en sus actividades
*Consolidar estrategias de regulación conductual y emocional
*Impulsar la lecto-escritura, el cálculo matemático y el lenguaje que pueden verse afectadas por el mismo TDAH

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El kinestésico no requiere un tratamiento porque no es disruptivo ni genera ningún problema en las clases, los parques ni otros espacios públicos o privados.