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Verano sin sustos: Cómo prevenir accidentes en la alberca
La mayoría de los accidentes en la alberca suceden en cuestión de segundos, casi siempre en los momentos que menos te imaginas o cuando crees que alguien más está al pendiente de tus críos. Para mantener todo bajo control, estos son puntos que no debes olvidar:
- Nada de supervisión pasiva: Escojan a un «vigilante del agua», él tendrá que estar concentrado en vigilar a los niños. Cero celular y nada de tomar alcohol, mientras los niños estén dentro o cerca del agua.
- Elige los flotadores correctos: Los inflables tipo «manguitos» o flotadores de brazo son ideales si tus hijos están empezando a nadar. Si te da mucha inseguridad, también puedes comprarles chalecos salvavidas certificados y que sean de su talla. Los flotadores de figuras pueden esperar mientras aprenden a nadar.
- Cercas de seguridad y antideslizantes: Si tienes alberca en casa o algún lugar al que vayan seguido, asegúrate de que haya una cerca perimetral (estructura para evitar que los niños se metan sin supervisión) y lo más importante: enseña a los niños a no correr en las orillas para evitar caídas y golpes en la cabeza.
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¿Cómo reaccionar ante una emergencia?
Si ocurre alguno de los accidentes en la alberca más temidos, como ahogamiento o pérdida de conocimiento, esto es lo que debes de hacer:
- Saca al crío inmediatamente del agua: Suena lógico, pero mientras tu lo sacas, debes pedir ayuda a la gente cerca para que llamen al número de emergencias (911). Recuerda que el tiempo de reacción hace toda la diferencia.
- Checa la respiración y cómo responde: Pon al pequeño sobre una superficie plana y firme. Si no respira o no responde, inicia maniobras de reanimación cardiopulmonar si cuentas con entrenamiento previo.
- Atención profesional inmediata: Aunque el niño haya reaccionado rápidamente después de tragar agua, es importante llevarlo al hospital para descartar un ahogamiento secundario o complicaciones pulmonares.
