Querida yo… los logros invisibles en la maternidad
A veces creemos que la maternidad se mide en grandes momentos: las fotos bonitas, los cumpleaños perfectos, los viajes en familia. Pero la verdad es que el valor real de ser mamá está en lo que nadie ve: en esos logros cotidianos que parecen pequeños, pero que sostienen todo.
Porque ser mamá es también:
- Despertarte tres veces en la noche y aun así levantarte temprano al día siguiente.
- Recordar la cartulina que pidieron del colegio justo cuando ya iban tarde.
- Dar un abrazo cuando estabas agotada y lo único que querías era silencio.
- Respirar y contar hasta diez antes de gritar, aunque por dentro estabas a punto de explotar.
- Encontrar energía en medio del cansancio, para resolver mil pendientes.
- Recordar la fecha de la vacuna, el disfraz del festival, el lunch saludable y el regalo de la piñata… todo al mismo tiempo.
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Los logros pequeños y cotidianos merecen reconocimiento
Son cosas chiquitas del día a día, casi invisibles, pero que sostienen la vida de una familia. Y aunque nadie las aplauda, aunque no salgan en fotos de Instagram, son victorias diarias que merecen ser reconocidas.
Porque sí, tal vez nadie te diga “qué increíble que encontraste ese lego que llevaba semanas perdido” o “bravo por no perder la paciencia en medio del caos”… pero eso no significa que no tenga valor. Al contrario: ahí está la verdadera fuerza de la maternidad.
Así que hoy, quiero recordarte algo: los logros invisibles también cuentan. Y cuentan muchísimo. No necesitas hacer algo extraordinario para ser una gran mamá. Cada pequeño gesto, cada detalle silencioso, cada elección de estar presente suma a lo más grande: acompañar a tus hijos a convertirse en grandes seres humanos.
La maternidad está hecha de estas pequeñas-grandes cosas. Quizá nunca tengas un trofeo que diga “mejor mamá encontrando juguetes perdidos” o “reina del abrazo que sana”. Pero si existiera, créeme, te lo ganarías todos los días.

