Esto no significa que desarrollarás una enfermedad del corazón. Sin embargo, sí es una razón para mencionar ese antecedente en tus consultas médicas, incluso varios años después.
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¿Qué relación existe entre la depresión y el corazón?
La investigación, publicada en el European Heart Journal, analizó los registros de casi 600 mil mujeres en Suecia.
Los investigadores compararon a 55,539 mujeres diagnosticadas con depresión durante el embarazo o posparto frente a 545,567 que no recibieron ese diagnóstico. El estudio encontró un riesgo 36% mayor de desarrollar enfermedades cardiovasculares entre quienes habían vivido depresión en alguna de estas dos etapas.
La relación fue más marcada con la hipertensión. El riesgo de presentarla fue aproximadamente 50% mayor. También aumentó el de cardiopatía isquémica e insuficiencia cardiaca.
Un 36% más de riesgo no significa que te enfermarás
La cifra puede sonar enorme, pero necesita contexto. Entre las mujeres con antecedentes de depresión, 6.4% desarrolló alguna enfermedad cardiovascular. En el otro grupo, la proporción fue de 3.7%.
Además, el estudio encontró una asociación, pero no demostró que la depresión cause directamente problemas cardiacos.
Los investigadores todavía analizan qué podría explicar la conexión. Podrían intervenir factores genéticos, inflamatorios, hormonales o relacionados con el estrés y los hábitos cotidianos.
¿Qué puedes hacer para cuidar tu corazón?
Si tuviste depresión durante el embarazo o posparto, coméntalo en tus revisiones médicas. No importa si ocurrió hace cinco, diez o quince años.
Tu médico puede valorar con qué frecuencia necesitas revisar tu presión arterial, colesterol y glucosa. También debe considerar antecedentes como preeclampsia, diabetes gestacional o enfermedades cardiacas en tu familia.
Atender tu salud mental también forma parte del cuidado físico. Pedir apoyo, moverte, dormir mejor cuando sea posible y evitar el tabaco beneficia a tu corazón.
La Asociación Americana del Corazón dice que puedes presentar presión en el pecho, falta de aire, náuseas o cansancio inusual. También puede aparecer dolor en la espalda, mandíbula, hombro o brazo. Si estos síntomas surgen de forma repentina o intensa, busca atención urgente. Tu salud emocional también cuenta como historial médico.
