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Sudadera con calor: El detrás del por qué tu hijo se viste así

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¿Tu hijo no se quita la sudadera ni con calor? Te decimos por qué los adolescentes usan ropa ancha y cómo negociar con ellos sin pelear.

Por qué los adolescentes usan ropa ancha
Sales de bañarte, te pones tu mejor outfit para la comida familiar y cuando tu hijo adolescente por fin baja, te vas de espaldas. Trae unos pantalones que parecen costales, tenis sucios y una sudadera tres tallas arriba (con 30 grados afuera). Antes de ponerte a pelear, intenta entender por qué los adolescentes usan ropa ancha.

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Sudadera con calor: El detrás del por qué tu hijo se viste así

Para los papás, una hoodie en plena primavera suena a locura, pero para ellos es una zona de confort. Cuando son adolescentes, el cuerpo cambia a una velocidad que muchos de ellos no alcanzan a procesar. Por eso, la ropa oversize funciona como una especie de armadura contra la sociedad: oculta las inseguridades que pueden tener respecto a su físico y los protege de las críticas de los adultos o de sus compañeros.

Además de que vestirse holgado a los 15 años, les da algo importantísimo: identidad y pertenencia. No quieren impresionarte a ti, quieren sentirse parte de su grupo de amigos. Entender por qué los adolescentes usan ropa ancha te ayudará a ver que no es una falta de respeto contra ti, sino su propia manera de atravesar esta etapa.

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El clóset también se puede negociar

La casa no tiene porque ser un campo de batalla y el secreto es dejar de pelear por cada prenda que se pone. Aquí te dejamos tres reglas básicas:

  • Libertad total: Si va a la escuela, al cine o a una reunión con amigos, su ropa es su decisión. Aunque no te guste el outfit que armó, tiene todo el derecho de experimentar.
  • Punto medio: Para cenas o cumpleaños familiares se vale negociar. «Puedes llevar tus pantalones baggy, pero la playera tiene que ser lisa y sin hoyos». Suena simple pero eso lo ayuda a sentirse cómodo y comprendido por ti.
  • Límites fijos: En bodas o en eventos formales, explícale que existe un código de vestir que puso el anfitrión y que se tiene que respetar. Déjalo elegir el color, pero el código hay que seguirlo.

Es normal que verlos crecer despierte el miedo al «qué dirán» de los abuelos o de la vecina. Pero la ropa no es un reflejo de tu educación, sino de su propia búsqueda de identidad.

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