Querida yo, hablemos sobre la presencia y la elección
Hace unos días entré al cuarto de mis hijos para darles un beso de buenas noches. La luz ya estaba apagada y pensé que estaban dormidos.
Pero mi hijo mayor, que tiene 11 años, seguía despierto.
—Mami, ¿te puedes acostar un ratito conmigo?
Mi primera reacción fue pensar: no. Estoy cansada. Me urge mi cama.
Y entonces pasó algo muy simple: hice una pausa. Apenas un par de segundos para salir de la respuesta automática.
—Claro, mi vida…
Y me acosté cinco minutos con él, le hice cariñitos en el pelo. Lo abracé.
Algo tan sencillo me hizo reflexionar no sólo sobre lo rápido que crecen los hijos (eso ya lo sé y me da muchísima nostalgia), sino también sobre la cantidad de veces que reacciono antes de preguntarme realmente qué quiero hacer.
Lee: Cómo pedir apoyo en la maternidad sin sentir culpa
La pausa antes de responder
Porque, si somos honestas, muchas de nuestras respuestas nacen ahí. No de una decisión consciente, sino de un impulso inmediato. Vivimos corriendo de una cosa a otra y muchas veces respondemos desde el cansancio, la prisa o la costumbre. No necesariamente desde lo que realmente queremos.
Hay una diferencia enorme entre decir que no porque lo elegiste y decir que no porque fue la primera respuesta que apareció.
La maternidad nos lleva a esto: vivir con veinte pestañas abiertas al mismo tiempo. Siempre hay algo que resolver, algo que recordar, algo que preocupa. Tal vez por eso tantas veces respondemos desde el piloto automático antes de preguntarnos cómo queremos vivir un momento.
La diferencia entre reaccionar y elegir
Porque la pausa no cambió la situación. Yo seguía cansada, seguía siendo tarde y seguía necesitando descansar. Lo único que cambió fue que me di unos segundos para mirar ese momento de otra manera: como una oportunidad para conectar con mi hijo.
Quizás, amiga, la diferencia entre vivir en piloto automático y vivir conscientemente no está en hacer grandes cambios, sino en aprender a reconocer ese espacio cuando aparece y darnos la oportunidad de decidir cómo queremos estar en él.
