Los bebés y niños pequeños pierden líquidos más rápido que los adultos y su cuerpo todavía no regula la temperatura con la misma eficiencia. Por eso, identificar las señales a tiempo pueden marcar una diferencia.
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¿Por qué los niños se deshidratan más fácil?
El cuerpo de tus críos tienen mayor porcentaje de agua y un metabolismo más acelerado. Además de sudar más en proporción a su tamaño, no siempre piden agua aunque la necesiten y pueden distraerse jugando olvidando tomar agua.
En vacaciones, el calor, la actividad física y la exposición al sol aumentan el riesgo.
Señales de deshidratación leve
- Bocas y labios secos
- Menos pañales mojados
- Orina más concetrada de color amarillo
- Irritabilida o cansancio
- Pocas lágrimas al llorar
- Fatiga o mareos
Señales de alarma
- Ojos hundidos
- Piel fría o pálida
- Somnolencia excesiva
- Mareo o debilidad
- No orina por más de 6 a 8 horas
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¿Cómo prevenir la deshidratación?
Lo más importante es ofrecer agua constantemente aunque no la pidan, si tu crío es menor a los 6 meses, prioriza lactancia para que sea más frecuente, evita la exposición prologada al sol durante las horas con mayor temperatura.
Mantén a tu crío con ropa ligera y fresca durante esta temporada, usando colores claros, sombrero o gorras e intenta estar en lugares con sombra.
Vacaciones seguras
El calor no significa cancelar planes, pero sí ajustar rutinas. Un niño bien hidratado puede disfrutar más y recuperarse mejor de los esfuerzos físicos que hace.
Si tienen dudas durante tu viaje, ante cualquier cambio en su comportamiento o signo de alarma, siempre consulta con su pediatra.
