En los últimos años, la medicina ha desarrollado más profármacos para mejorar cómo se administran algunos tratamientos. Se usan en áreas como neurología, oncología, enfermedades cardiovasculares y, especialmente, psiquiatría.
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Hoy, entre 5% y 7% de los medicamentos aprobados en el mundo son profármacos. ¿Qué los hace diferentes? Se administran en una forma inactiva y el cuerpo los transforma, a través del metabolismo, en el compuesto que finalmente produce el efecto terapéutico.
Por ello, hay un menor potencial de abuso en comparación con otros medicamentos estimulantes y de liberación inmediata”, explica el doctor Adrián Alonso García.
¿Qué es el profármaco para el TDAH?
El Consejo de Salubridad estima que en México el TDAH afecta entre el 3% y el 6% de los niños en edad escolar, lo que equivale aproximadamente a un estudiante por cada aula.
“Y cuando un niño con TDAH está en la escuela, la toma del medicamento en horario escolar suele convertirse en un dificultad para padres y maestros, porque algunas escuelas piden a los padres que ellos vayan a administrar el medicamento a media mañana o cuando el efecto terapéutico ya pasó y para los padres que trabajan es imposible brindarle esa toma al crío”, explica Edilberto Peña de León, psiquiatra y neuropsiquiatra, en entrevista exclusiva para bbmundo.
Ante este panorama, los profármacos para el TDAH son una alternativa viable porque su efecto terapéutico dura “hasta 13 horas en los menores de edad con una sola toma. Y cuando llega la noche, el medicamento ya no no tiene efecto. Por tanto, el niño puede dormir,” afirma Peña de León y advierte que “el tratamiento deberá incluir terapia conductivo-conductual, no solo medicamentos”.
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De esta manera, los profármacos favorecen una liberación más gradual del principio activo y tienen un perfil más estable frente a formulaciones de liberación inmediata que además, conducen a subidas y bajadas del efecto terapéutico.
TDAH cada vez más visible
Y es que el TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes en la infancia. De hecho, puede persistir hasta la edad adulta si no se identifica y trata oportunamente. Un diagnóstico temprano y un tratamiento integral mejoran el desempeño académico, las relaciones sociales y la calidad de vida de quienes viven con esta condición.
A nivel mundial el TDAH afecta aproximadamente al 5.9% de las niñas, niños y adolescentes, y al 2.5% de los adultos. “Para los adultos los profármacos también son una buen opción porque con una sola toma al día logran un efecto controlado y sostenido”, puntualiza Edilberto Peña de León, psiquiatra y neuropsiquiatra.
El diagnóstico y atención oportuna del TDAH ayuda a prevenir afectaciones inmediatas en el desempeño académico y relaciones interpersonales. Así como una adecuada funcionalidad en la vida adulta, mantente alerta a las señales.
Señales de TDAH
- Dificultad para mantener la atención: Tu hijo tiene problemas para concentrarse en tareas escolares, domésticas u otras actividades cotidianas. Además, se distrae fácilmente con estímulos externos y suele cometer errores por descuido.
- Hiperactividad: Tu crío muestra una necesidad constante de moverse, levantarse del asiento, hablar excesivamente o sentir inquietud, incluso en situaciones en las que esperas que él o ella permanezca tranquilo.
- Impulsividad: Tu hijo o hija habla sin pensar en las consecuencias, interrumpe conversaciones, responde antes de que terminen las preguntas o tiene dificultad para esperar turnos o se frustra fácilmente.
- Problemas de organización y planificación: Las personas con TDAH suelen tener dificultades para organizar tareas, administrar el tiempo, seguir instrucciones de varios pasos o concluir actividades que requieren esfuerzo mental sostenido.
- Olvidos frecuentes y pérdida de objetos: Es común olvidar tareas, pendientes o actividades diarias, así como extraviar con frecuencia objetos de uso cotidiano, como llaves, útiles escolares, teléfonos o documentos.
