fbpx

, ,

¿Tu pareja y tú están criando al mismo hijo… con reglas distintas?

/

Cuando mamá dice sí y papá dice no, no solo hay un problema de reglas: hay un problema de acuerdos. Criar con estilos distintos puede desgastar la relación y confundir a los hijos si no se habla a tiempo.

Acuerdos en pareja

Algo muy común que puede que te haya pasado es cuando en la crianza tú dices que no y tu pareja dice que sí. Tú pones límites y tu pareja lo deja pasar. En esos momentos no solo hay una diferencia de opiniones, hay una fractura que puede crecer si no se atiende, sobre todo cuando están criando al mismo hijo, pero con reglas diferentes.

Este tipo de situaciones no significa que alguno esté mal o que uno ame más que el otro. En realidad, suele ser reflejo de algo más profundo: cada adulto cría desde su propia historia, desde lo que vivió en su infancia, desde sus miedos y creencias. El problema aparece cuando, como pareja, comienzan a educar sin haber hablado realmente de cómo quieren hacerlo.

También te puede interesar: Crianza ¿por qué queremos hacer las cosas diferentes a nuestros papás?

¿Por qué mamá y papá educan de forma diferente?

Cada maternidad y paternidad se viven de formas distintas. Tal vez uno fue criado con mucha disciplina y quiere evitar repetir ese modelo. Tal vez el otro creció con pocas reglas y ahora busca más firmeza. A veces uno teme ser demasiado estricto y el otro teme ser demasiado permisivo.

A esto se suma el cansancio, el estrés del trabajo, la presión diaria y la falta de tiempo para tener una plática tranquila con tu pareja. Así, muchas decisiones se toman en el momento, frente al niño y sin acuerdos previos.

¿Cómo afecta a los niños que sus papás no se pongan de acuerdo?

Los niños lo perciben muy rápido. Para ellos, las reglas no son solo normas: son una forma de entender cómo funciona el mundo y de sentirse seguros. Cuando mamá y papá dicen cosas opuestas, el mensaje se vuelve confuso. No saben a quién obedecer, qué está bien y qué está mal, ni cuáles son los límites reales.

Además, sin quererlo, los niños pueden empezar a probar con quién obtienen lo que quieren. No porque quieran manipular, sino porque están buscando coherencia. Si un adulto permite algo que el otro prohíbe, el niño aprende que las reglas no son estables y esto puede generar inseguridad, ansiedad y dificultad para autorregularse.

El impacto en la relación de pareja

En la pareja, el desgaste también aparece. Las diferencias en la crianza suelen convertirse en discusiones repetitivas, reclamos y sensación de no estar en el mismo equipo. Poco a poco puede surgir resentimiento y se verá reflejado con frases como: «yo siempre soy el malo!, «tú lo consientes demasiado», «siempre me contradicen frente a él» o «es así porque lo aprendió de ti».

La crianza deja de ser un proyecto compartido y se convierte en una lucha de poder.

Construir acuerdos

Criar en pareja no significa pensar igual en todo. Significa dialogar, escuchar y construir acuerdos que están dispuestos a tomar para la mejor formación de su hijo. No se trata de imponer una forma de querer educar, sino de encontrar un punto en el que se priorice la salud del niño y su estabilidad. En esta etapa lo más importante es la coherencia.

Ponerse de acuerdo implica hablar cuando el niño no está presente, es escuchar de dónde vienen las posturas que están tomando para entenderlas mejor.

Comparte esta nota

Qué te pareció esta nota

0 / 5. 0

TAGS: