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¡Trágame tierra! Qué hacer cuándo tienes un niño sin filtro y dice cosas incómodas
Antes de que te gane el enojo y pienses que tu hijo es un grosero, respira profundo. Entre los dos y cinco años, el cerebro infantil funciona completamente libre. O sea que los niños sin filtro no buscan lastimar, humillar ni hacer sentir mal a nadie, sino que simplemente describen el mundo tal como lo ven sus ojos.
Todo gracias a que durante esta edad, el lóbulo frontal (la zona del cerebro encargada de regular los impulsos y entender las normas sociales) todavía se sigue desarrollando. Para ellos, darse cuenta de que alguien es muy alto, tiene la voz diferente o no tiene pelo, es una observación. No una falta de respeto.
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¿Qué hago después del momento incómodo?
Cuando el comentario ya quedó en el aire, el secreto está en actuar con calma. Sigue estos tres pasos en caso de emergencia:
- Pide disculpas: Sonríe con naturalidad y dile a la persona afectada: «Una disculpa. Todavía está muy chiquito y no es consciente de lo que dice». Esto ayuda a quitar el foco de la descripción y lo pone en la edad del niño.
- No lo regañes en público: Evita gritarle o castigarlo ahí mismo con tal de hacer sentir mejor al otro. Los niños sin filtro se confunden si los expones, ya que ellos aún no logran entender qué hicieron mal.
- Cambia la conversación: Después de que te disculpes, cambia de tema para romper la tensión.
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La importancia de la empatía
La hora de corregir a tu crío es a solas en casa. Explícale que aunque decir la verdad es bueno, existen palabras que pueden lastimar a otras personas. Para facilitar que te entienda, puedes usar lo siguiente: «Si lo que vas a decir no hará sentir mejor a la persona, mejor guárdalo en tu mente»:
