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Cómo saber si mi hijo tiene muchas actividades
1. El cansancio habla
Hay señales que pueden parecer pequeñas, pero dicen mucho: el cansancio contante, se irrita con facilidad o hace más berrinches de lo normal. Puedes notarlo porque duerme mal o se queja de ir a sus actividades y no es falta de interés, es simplemente que está agotado.
Cuando un niño vive con prisa, saltando de una actividad a otra, algo se pierde en su camino y puede empezar a sentirse presionado por querer hacer «todo bien». Al ser pequeño comienza a aparecer la frustración cuando no logra hacer lo que tú quieres y de la manera en la que a ti te gustaría, pero lo único que está pasando es que pierde el interés en cosas que a lo mejor antes le emocionaban o que le gustaban.
2. Jugar de manera libre no es tiempo perdido
En una rutina llena, el descanso suele ser lo primero que sacrificamos. Pero es justo ahí donde pasan cosas importantes porque el aburrimiento, el juego sin reglas, y momentos de calma ayuda a que el cerebro de tu hijo organice lo aprendido, desarrolle creatividad y aprenda a autorregularse.
No hacer “nada” también es parte de su desarrollo y no es que las actividades sean malas. Solo debe existir un punto de equilibrio entre ambas. En observar si realmente le suma o si solo están llenando espacios para que no tenga tiempo libre.
Es normal querer ayudarlos y que sepan que les gusta porque vivimos en una cultura donde parece que hay que aprovechar cada oportunidad. Donde decir que «no» se siente como perder algo, pero hay otra forma de verlo y enseñarles que no es necesario estar en todo, que pueden elegir, descansar y simplemente jugar.
Ser niños también debe ser parte de su agenda
No se trata de tener su agenda llena de actividades, sino de cuidar su salud, de darles espacio para crecer, pero también para aburrirse, imaginar y disfrutar su infancia sin prisa.
