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Lo mejor de todo es que los críos realmente no necesitan cosas caras para divertirse. Con tantita creatividad, cualquier lugar de la casa puede convertirse en el espacio perfecto para que echen a andar su creatividad.
Cinco juegos sin juguetes y sin pantallas
1. El juego de las estatuas
Este es uno de los juegos sin juguetes y sin pantallas más simples, pero más divertidos de la historia. Solo necesitas algo de música o hasta puedes cantar. La idea es que los niños bailen y se muevan libremente por todo el espacio. Cuando la música pare, todos deben quedarse completamente quietos como si fueran estatuas. El primero que se mueva queda eliminado o para hacerlo más divertido, pueden hacer un reto gracioso de castigo.
Este juego ayuda a que los críos mejoren su coordinación, el control de su cuerpo y sobre todo su atención.
2. The floor is lava
Es un clásico y el favorito de muchos críos. Una persona simplemente dice «el piso es lava» y los niños tienen que ingeniárselas para encuentra un lugar seguro. Puede ser una silla, un cojín, literalmente cualquier cosa que no sea el piso.
Además de que este es un juego que les divierte mucho a los niños, también les permite moverse, saltar y sacar toda esa energía que traen acumulada.
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3. Adivina qué estoy pensando
En este juego una persona piensa en una cosa, animal, comida, literalmente en lo primero que se le venga a la cabeza. Después, los demás deben hacer preguntas que solo puedan responderse con “sí” o “no”. Por ejemplo:
- ¿Es un animal?
- ¿Es grande?
- ¿Vive en el agua?
- ¿Se puede comer?
El objetivo de este juego es que los críos estimulen su lenguaje, hagan más grande su vocabulario y lo más importante: que aprendan a usar la lógica antes de responder. Sin mencionar que es otra manera que puede echar a andar su imaginación fácilmente.
4. Fui al mercado y compré
En este juego sin juguetes y sin pantalla, los niños ponen a prueba su memoria de una forma divertida. Entre más participantes haya, más difícil se vuelve.
El juego empieza cuando el primer niño dice: “Fui al mercado y compré…” y menciona algo que se puede encontrar ahí, por ejemplo una manzana. El siguiente niño debe repetir lo que dijo el anterior y agregar un nuevo producto: “Fui al mercado y compré una manzana y unas zanahorias”.
El reto del juego es que los niños recuerden cada vez más cosas sin equivocarse. Si alguien olvida alguno o cambia el orden, queda fuera.
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5. Búsqueda del tesoro
Este juego consiste en esconder un objeto dentro de la casa y darle pistas a los críos para encontrarlo. Las pistas pueden ser tan fáciles como quieras: “Busca donde guardamos los zapatos” o “está cerca de algo que usamos para dormir”.
Es uno de los juegos que más emocionan a los niños porque combina movimiento, curiosidad y trabajo en equipo.
