¿A quién no le ha pasado? Te divorcias y, cuando todavía estás acomodando las piezas de tu nueva realidad, tu hijo te suelta una frase que te deja sin palabras: “Mamá, quiero un hermanito”. Te quedas fría. No sabes si reír, explicar, esquivar la pregunta, o preguntarte qué hay detrás de eso.
Aunque la pregunta puede parecer inesperada, esto no surge de la nada. Cuando una familia pasa por un divorcio, la vida de los niños también cambia: se modifican las rutinas, los espacios, los tiempos y, sobre todo, la forma en la que entienden su mundo.
¿Por qué los niños pueden pedir un hermanito después de un divorcio?
Primero que nada, es importante que sepas que una separación o un divorcio es una reconfiguración de su ambiente y es una experiencia significativa para un niño. Estos cambios en la familia pueden impactar el desarrollo emocional y social de los hijos.
Ahora bien, en familias divorciadas, los hermanos se convierten en ese apoyo que hace que se sientan mucho más seguros, tranquilos y en paz para llevar mejor el proceso.
Un estudio de Psychology Today explica que cuando hay hermanos, muchos niños experimentan mayor cercanía y apoyo mutuo, por lo que esta necesidad de pedir un hermano podría ser que necesita un refuerzo emocional.
¿Qué hago si me pide un hermano y estoy divorciada?
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Escucha antes de corregir: Los niños expresan sentimientos a través de deseos que pueden estar relacionados con seguridad, atención o amor, más que con una idea literal de tener otro hijo.
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Valida sus emociones: Puedes explicarle que es normal que después de un divorcio los niños exploren ideas sobre la familia y lo que les hace sentir completos o felices. Es importante escucharlo sin juzgar.
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Explora lo que hay detrás de la pregunta: A veces pedir un hermanito no es tanto sobre un nuevo bebé, sino sobre compañía, miedo a estar solos, o simplemente procesar un duelo.
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Busca apoyo cuando lo necesites: El acompañamiento de un psicólogo puede ayudar a tu hijo a entender emociones difíciles por las cuáles está pasando.
Recuerda, que tu hijo pida un hermanito no significa que algo esté mal, ni que tú estés fallando. Muchas veces es solo una forma de poner en palabras una emoción que todavía no sabe nombrar. Escuchar, validar y acompañar lo que siente es mucho más importante que tener una respuesta perfecta.
