Y aunque parece algo súper normal, pasa muchísimo más de lo que creemos. De hecho, tiene nombre: phubbing, que es cuando ignoras a la persona que tienes enfrente por estar viendo el teléfono.
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Phubbing: El impacto que tiene en el desarrollo de tu hijo
Puede parecer una distracción inofensiva en el día a día, pero varios estudios han empezado a detectar que es una clase de «retiro emocional» que puede cambiar de manera significativa la estructura mental de los niños. El estudio «The Association Between Parental Phubbing and Preschoolers’ Excessive Electronic Media Use» publicado en PubMed Central analizó de qué manera influye el phubbing en los papás y cómo éste también afecta a sus hijos.
Al momento de realizar el estudio, los investigadores notaron algo preocupante: cuando el crío experimenta de manera constante que la pantalla es «más importante» que sus preguntas o sus acciones, de manera directa su cerebro lo percibe como un rechazo social.
A esta edad, los niños necesitan el reflejo y la validación de quienes los cuidan para construir su autoestima. Porque cuando ellos se siente ignorados, es más difícil construir un apego seguro. Lo que provoca que los niños se sientan ansiosos, invisibles y a largo plazo, frustrados.
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El berrinche y el efecto espejo del phubbing
También descubrieron que el phubbing en papás, altera de manera considerable el autocontrol de los niños. Por ejemplo, cuando un niño dice «mira mamá» o «juega conmigo papá» y no funciona porque el papá está pegado al celular, el niño aprende que la única manera de recuperar su atención es con conductas extremas. Ya sea con gritos, llantos o berrinches.
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¿La solución? Una crianza presente
Entender los riesgos que tiene el phubbing no es llenar a los papás de culpa. En pleno 2026, el celular es una herramienta de trabajo, de comunicación y organización, así que es imposible desaparecerlo. Lo único que hay que hacer es usar la tecnología con responsabilidad y practicar la total atención con los hijos a través de límites claros:
- Zonas libres de pantallas: Pon horarios fijos en los que el celular se quede guardado en un cajón. Como la hora de la comida o 20 minutos antes de dormir.
- Voltea la mirada: Si escuchas que tu hijo te habla, aparta de manera consciente tu mirada de la pantalla, míralo a los ojos y respóndele. Esos pequeños segundos de conexión le hacen saber que es tu prioridad.
- Avisa en voz alta: Si tienes que atender algo urgente, explícaselo. Dile algo como: «Mamá tiene que responder un mensaje, en cuanto termine guardo el teléfono y jugamos». Esto les ayudará a bajar la ansiedad.
