Cómo saber si tu grupo de mamás es tóxico
1. Te juzgan constantemente. Si cada decisión termina en crítica, algo no está bien. Lactancia, sueño, escuela o crianza respetuosa se vuelven excusas para señalarte. Además, sus comentarios te hacen dudar de ti.
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2. Comparaciones que incomodan. Comparar es humano, pero cuando es constante, lastima. Si siempre hay competencia sobre quién lo hace “mejor”, ese ambiente deja de ser seguro. La maternidad no es una carrera.
3. Minimizar tus emociones. Cuando expresas cansancio o dudas y recibes frases como “todas pasamos por eso” o “no es para tanto”, hay una alerta. Tus emociones no necesitan permiso para existir.
4. Chismes y falta de confianza. Si hablan mal de otras mamás, probablemente también hablen de ti. Esto genera tensión y desconfianza. Un grupo sano no se basa en el chisme.
5. Culpa disfrazada de consejo. Frases como “yo nunca haría eso” o “si te organizaras mejor” no ayudan. Aunque suenen suaves, refuerzan culpa y vergüenza. Los consejos no deberían doler.
6. Sales peor de lo que entras. Presta atención a cómo te sientes después de convivir con ellas. Si terminas agotada, insegura o ansiosa, ese espacio no te está nutriendo.
Entonces, ¿qué puedes hacer?
Primero, valida lo que sientes. No estás exagerando. Después, pon límites claros. No tienes que justificar tus decisiones. También puedes reducir tu participación o salir del grupo sin culpa.
Por otro lado, busca espacios donde haya respeto y empatía. Un grupo sano escucha, acompaña y entiende que cada maternidad es distinta. No necesitas aprobación para hacerlo bien. Finalmente, recuerda esto: rodearte de personas que te hacen sentir suficiente también es autocuidado.
