El concepto de masculinidad tradicional indica que el varón debe construirse como un ser fuerte e incluso violento. ¡Un hombre no llora! ¡Un hombre puede tener a toda mujer o mujeres (incluso por la fuerza)! ¡Un hombre nunca pierde! ¡Un hombre es infiel por naturaleza!, ¡El hombre tiene el control de todo y todos! Cada una de estas frases son conceptos que van construyendo ideas equivocadas en la mente de los varones y, por supuesto, de las mujeres, especialmente cuando están creciendo y desarrollándose.

Adiós a la masculinidad tradicional

La masculinidad tradicional tiene varios problemas: no se ajusta a la actual realidad, conduce a identidades insanas (por ello, de forma general, los varones riñen más, son más violentos, tienen más accidentes y mueren antes que las mujeres) y, además, frena el desarrollo social de la equidad entre varones y mujeres.

De acuerdo a la investigadora colombiana Mara Viveros Vigoya, el machismo es la obsesión masculina que define al hombre como un ser superior (por naturaleza) frente a la mujer. El machismo tiene expresión en la posesividad respecto de la mujer, los hijos, el dinero, los trabajos, las profesiones, los objetos…el mundo.

Frente a ello, cada día más estudiosos de los roles de género y de las sociedades invitan a los padres a construir nuevas masculinidades. En las que exista el trabajo en equipo, el respeto a lo femenino, el autoaprendizaje y, especialmente, el evitar.

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3 formas de vivir y disfrutar la nueva masculinidad

A fin de darle oportunidad a tus hijos varones de vivir una nueva masculinidad, sin estereotipos sociales, comienza por lo siguiente.

1. Acoge sus emociones. Todas las emociones son de los humanos, no solos de mujeres o de “débiles”. Por eso, los varones también lloran, se apenan y sienten vergüenza, además no pueden con todo. Ellos son vulnerables frente a las injusticias. Escúchalo cuando te cuente cómo se siente, no niegues sus emociones y cuéntale que tú también lloras, te entristeces y te puedes enojar.

CONSEJO: Explícale que es válido enojarse, pero nunca está bien hacer daño ni violentar.

2. No hagas diferencias. Recuérdale que no hay juguetes, colores o actividades exclusivas de “niñas” o de “niños”. Involúcralo en todas tus actividades como mujer/mamá/profesionista; que te vea que como mujer haces actividades que, antes, estaban designadas exclusivamente para varones: manejar un auto, cambiar una llanta, hacer ingeniería, levantar pesas o correr una maratón. También permítele que cocine contigo, limpie su recámara, tienda su cama, se ponga crema y cuide su aspecto físico, entre otras actividades.

CONSEJO: Tu hijo puede (y debe) hacer actividades para que sea un adulto funcional y eso incluye cocinar, cuidarse a sí mismo y respetar a los demás.

3. Crea conceptos que le ayuden a ser mejor. A medida que tu hijo vaya creciendo, acércate a los libros y habla con él de conceptos como manejo de emociones, estereotipos sociales, roles de género, igualdad, equidad, machismo, feminismo, sexualidad, prevención de accidentes, educación sexual y mucho más.

CONSEJO: Explícale que las películas, los videojuegos, las series de televisión recrean roles de género, pero que eso es solo es ficción. La vida real es otra.

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