En el libro The New Fatherhood, Kevin Maguire propone hábitos que ayudan a construir una relación más cercana con tus hijos. No hablan de perfección. Hablan de constancia.
Deja de medir tu valor por el trabajo
Muchos hombres crecieron pensando que ser buen padre era trabajar más y cansarse más. Maguire cuestiona esa idea. Según el autor, tu identidad no debería depender únicamente de tu empleo.
Eso no significa descuidar responsabilidades. Significa entender que tu hijo también necesita tiempo, atención y presencia emocional. A veces, veinte minutos sin celular valen más que estar físicamente en casa todo el día.
Lee: Cómo cambia el cerebro de papá con un hijo
Haz pequeños registros de tu hijo
Uno de los hábitos que propone Maguire es escribir observaciones diarias sobre tus hijos. Puede ser algo mínimo: una frase graciosa, un dibujo o una reacción inesperada.
¿Por qué funciona? Porque te obliga a poner atención. Además, esos momentos ayudan a recordar que la infancia cambia rapidísimo. Lo que hoy parece cotidiano, mañana ya no existe.
Aprende a pedir perdón
Muchos padres creen que admitir errores les quita autoridad. En realidad, suele pasar lo contrario.
Pedir perdón enseña responsabilidad emocional. También demuestra que equivocarte no te hace menos fuerte. Maguire insiste en que los hijos aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan.
Si quieres que tu hijo sea empático, empieza por modelarlo tú.
Construye rutinas que den independencia
Hacer todo por tus hijos puede parecer amor. Sin embargo, también puede impedir que desarrollen autonomía.
Por eso, el autor recomienda crear herramientas y rutinas simples. Por ejemplo, dejar que elijan su ropa o participen en tareas pequeñas. No necesitas convertir la casa en un campamento militar. Solo darles espacio para resolver cosas por sí mismos.
Habla con otros papás
Otro hábito importante es tener una red de apoyo. Maguire lo llama “Dadvisory Board”: un grupo de padres con quienes puedes hablar honestamente.
Porque sí, la paternidad también puede sentirse solitaria. Conversar con otros hombres sobre crianza ayuda a normalizar dudas, frustraciones y miedos. Además, rompe la idea de que tienes que resolver todo solo.
Estar presente también se aprende
Ser mejor papá no depende de tener respuestas perfectas. Depende más de repetir pequeños hábitos todos los días.
Escuchar más. Pedir perdón. Estar disponible. Mirar menos el celular.
