Los niños se caen, se golpean y exploran su cuerpo como parte de su desarrollo. Aprenden a rodar, a sentarse, caminar y a correr, pero en ese proceso los golpes leves pueden ser los más comunes.
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Después del golpe, lo más importante es ver cómo está
Más que el golpe en sí, lo que importa es cómo se comporta tu crío después. Hay señales que suelen ser más tranquilizadoras, como:
- Llora de inmediato y se consuela rápido
- Está despierto, reconoce a las personas y notas que el golpe no afectó en nada a tu crío
- Juega y actúa normal
El tamaño del golpe no siempre indica que sea grave
Un chichón grande puede verse algo grave, pero no siempre significa que sea algo malo. Si tu crío está activo y sin otros síntomas, muchas veces basta con poner hielo envuelto en una tela y observar cómo reacciona en el día.
Señales de alarma que no se deben ignorar
Hay situaciones en las que sí es importante ir al hospital de inmediato, como:
- Pérdida de la conciencia, aunque sea breve
- Vómitos repetidos que sean más de tres veces en el día
- Convulsiones
- Somnolencia excesiva o dificultad para despertarlo
- Dolor de cabeza intenso y que va aumentando
- Desorientación o comportamientos extraños
- Dificultad para caminar o hablar
- Sangrado persistente por nariz u oídos
Si notas alguna de estas señales, es mejor no esperar y consultar a su médico.
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