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¿El tiempo frente al celular puede influir en cómo crece la cara de tu hijo?

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Pasar muchas horas frente al celular puede reforzar la postura de cabeza hacia adelante y la respiración por la boca, hábitos que influyen en cómo crece la mandíbula y el rostro de tu crío.

Uso de pantallas en niños y sus cambios faciales
Pasar muchas horas frente al celular puede afectar en la atención o el comportamiento. Pero no se habla sobre cómo el uso excesivo del celular influye en el crecimiento de la cara y la mandíbula de tus hijos.

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La postura sí importa 

Cuando tu hijo usa una tablet o celular, normalmente inclina la cabeza hacia adelante. Esa posición que suele ser mantenida durante horas, cambia la forma en que trabajan su cuello, mandíbula y su lengua.

La cabeza de un niño pesa alrededor de 4 a 5 kilos cuando está derecha. Pero a inclinarse hacia adelante, el cuello puede llegar a soportar una carga mucho mayor y esto obliga a los músculos a adaptarse al peso.

Y al tener estos hábitos todos los días la estructura del cuerpo de tu crío se termina moldeando.

La importacia de la lengua 

La lengua no solo sirve para hablar o comer. En reposo, debería descansar suavemente en el paladar y esa presión constante ayuda a que el maxilar crezca ancho y hacia adelante.

Cuando la cabeza está inclinada hacia adelante por mucho tiempo, la lengua tiende a bajar, pero si la lengua baja, deja de estimular el crecimiento natural del maxilar.

Esto puede provocar:

  • Postura de cabeza adelantada
  • Boca abierta en reposo
  • Respiración por la boca frecuente
  • Mandíbula más estrecha

No significa que el uso de las pantallas causen estos cambios por sí solas, pero lo refuerzan los hábitos constantes de la postura.

¿Cómo influye en la respiración?

Cuando tu hijo respira por la boca, la lengua permanece baja y los labios abiertos. Eso puede influir en cómo se desarrollan los huesos de la cara y también en la calidad del sueño.

Algunos niños con respiración oral constante pueden roncar, dormir inquietos o despertarse cansados. No siempre se nota de inmediato, son cambios sutiles que se acumulan con el paso de los años.

El tiempo que pasan es clave

Se estima que muchos niños entre 8 y 10 años pasan varias horas al día frente a pantallas. Si multiplicas eso por días, semanas y años, entiendes por qué la postura repetida sí puede marcar una diferencia.

Por eso los hábitos que tienen tus críos durante su infancia, sí marcan una gran diferencia con el paso de los años. Aunque estos no lleguen a ser notorios.

¿Qué se puede hacer?

Lo mejor es acompañar el uso de las pantallas con conciencia.

Algunos hábitos que pueden marcar una diferencia son:

  • Ajustar la altura de la pantalla para que no tenga que inclinar tanto la cabeza
  • Fomentar pausas cada 30 minutos
  • Recordarle cerrar la boca y que respire siempre por la nariz
  • Promover más el juego físico y al aire libre
  • Consultar con su pediatra o dentista si notas respiración oral constante o ronquidos

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