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Mamás de tiempo completo: Por qué querer tiempo a solas no te hace egoísta

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Sentir culpa por querer estar sola siendo mamá es común, pero no es sano. Es hora de apagar esa voz y recuperar tu espacio.

Culpa por querer estar sola
Dejas a tus hijos dormidos, te sientas en el sillón con un té calientito y en lugar de disfrutar el silencio, una vocecita en tu cabeza empieza a reclamarte: «Deberías de estar lavando la ropa», «¿por qué no estás jugando con ellos?». El remordimiento te cae como balde de agua fría y te das cuenta de que cargar con la culpa por querer estar sola es una constante de todos los días.

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Querer tiempo a solas no te hace egoísta

Actualmente, desear cinco minutos de paz se ha convertido casi un pecado de la crianza moderna. Cuando en realidad es una necesidad biológica y psicológica para no perder la cabeza. Socialmente nos han vendido la idea de que la maternidad perfecta es sinónimo de sufrimiento y cansancio crónico. Si te la estás pasando bien o tienes tiempo libre, algo estás haciendo mal. Y esta idea es muy delicada.

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Cuando te conviertes en mamá, no dejas de ser un humano con necesidades individuales. Tu cerebro y tu cuerpo necesitan pausas reales para procesar el estrés diario, regular las emociones o simplemente descansar de la hipervigilancia que implica cuidar de alguien más. Sentir culpa por querer estar sola viene de creer que el amor por tus hijos se mide en cuántas horas aguantas sin respirar y no es así. La realidad es que desear tener tu propio espacio no significa que no los ames, sino que te necesitas urgentemente recargar tu batería.

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Maneras de soltar el remordimiento 

Si necesitas un respiro pero esa voz interna no te deja avanzar, empieza a aplicar esto hoy mismo:

  • Cuidarte también es cuidar a tu familia: No puedes dar lo que no tienes y una mamá agotada, irritable y al límite, no puede sostener con paciencia. Ver tu tiempo a solas como una inversión en tu salud mental (y en la de tu casa) te ayudará a reducir la culpa.
  • Empieza con pequeños momentos: No necesitas escaparte un fin de semana a la playa para desconectarte. Comienza con 15 o 30 minutos al día dedicados exclusivamente para ti: lee un capítulo de tu libro, báñate sin prisa o da un pequeño paseo escuchando música mientras tu pareja se hace cargo.
  • Aprende a delegar: Deja a tus críos con su papá, los abuelos o una amiga de confianza ¡y sal! El verdadero truco para vencer la culpa por querer estar sola es no dejar instrucciones milimétricas ni estar llamando cada cinco minutos para ver si ya comieron. Confía en tu red de apoyo y apaga el celular un rato.

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