Que si la Navidad, que si Santa Claus, que si los Reyes Magos y en esta época los mas pequeños de la casa esperan regalos; y si por la edad aún no lo hacen, nosotros los mayores les vamos creando la ilusión con el tiempo. Y claro que a todos nos encanta recibir algo, claro que es una gran alegría abrir un presente y disfrutar de ese esperado juguete, o libro, o “lo que sea que estábamos deseando”…, el problema (porque si se convierte en un problema, es cuando la ilusión se transforma en exigencia (por parte de quien desea el regalo); la intención en carga (para quien dará el regalo); el regalo en regalos infinitos (que nos distrae de lo importante: quién da el regalo y su significado); y la época que supone alegría, unión familiar y/o hasta pausa o descanso; se vuelve un remolino imparable de compromisos sociales y familiares, de gastos que cuesta solventar y sostener y que hoy disfrutamos al máximo que nos toma mucho tiempo liquidar; y de familia, paz y armonía nada…

Los niños se acostumbran a todo y le dan el valor que nosotros les enseñamos o les transmitimos, tanto a lo material como a lo personal: si para nosotros este temporada es de ir hacia adentro, de descansar y de cerrar filas en familia, para ellos representa calma, rutina y familia; si nosotros no paramos y vamos a TODO (brindis, fiestas, posadas, reuniones) como si no hubiera mañana, y todo es gasto y consumo y estrenar y estar en el ruido externo; los niños asocian la temporada con ello.

“Niño ve, niño hace”. -Si-, es una inmensa ilusión querer darles TODO a los críos, pero recuerda la regla de oro: “menos es mas”, busca regalos o experiencias (no todo son cosas) que sean significativas o memorables, la infancia se recuerda por eso y no por la cantidad de juguetes apilados en un rincón.

12 reglas navideñas para papás y mamás

Algunos puntos para considerar:

-Por más que quieras agasajar a los tuyos (niños principalmente) reflexiona si lo que le vas dar: ¿lo necesita?, ¿lo desea?, ¿le será útil?, ¿le suma valor a su vida? No regales por regalar, el valor del regalo no es su precio, es la intención, la trascendencia. Puede ser un buen momento para cambiar el foco de los regalos y volverlos mas significativos.

Piensa en regalos que sean adecuados para su edad; por mas que sea tentador “compartir” con tus hijos los regalos, la verdad es que la pista de autos que jamás les vas dejar tocar; la consola de video juegos profesional con kit gamer; el dron; la moto; la Smart TV gigante y esos “juguetitos” carísimos, son para ti, no para tus hijos. No te confundas, puedes darles y darte si está en tus posibilidades, pero para ellos el detalle de recibir algo deseado es importante.

No todo tiene que ser un objeto deseado, a veces hacen falta “cosas” en casa que les sirven a todos, reflexionen en familia: por ejemplo, una suscripción anual de streaming puede ser un regalo familiar, o hasta un microondas que todos usen; a veces será cambiar un calentador; o arreglar la cocina que es de todos. Esos regalos para todos nos dan sentido de familia y comunidad.

NO TE ENDROGUES: ni con regalos, ni con vacaciones. Adquiere solo lo que puedes pagar, mas vale una temporada con lo básico y necesario pero todos tranquilos y en paz, que tener de más pero sufrirlo porque la cosa hasta se acaba o descompone y aun lo sigues pagando.

Establezcan rutinas de vacaciones: todo es risa y felicidad hasta que la responsabilidad de limpiar, ordenar, preparar alimentos o levantarse antes que todos o dormirse al último recae en una sola persona. Somos familia = somos equipo, es básico: ensucias, limpia; tiras, recoge; sacas, guarda; abres, cierra; desordenas, ordena…mayor armonía y limpieza, mas paz para todos.

– Es padrísimo pasear y conocer e ir a todo lo novedoso; pero es bien difícil si todo es caro, lleno de gente o hay riesgo de enfermarse. Antes de lanzarte revisa si hay descuentos o promociones especiales, protéjanse del clima y usen cubrebocas si son espacios cerrados o llenos de personas e intenten planear cosas en casa y en familia: juegos de mesa, lecturas en grupo, ver fotos o videos de otras épocas, ver una peli o una serie. Proponlo como algo divertido y hazlo disfrutable.

NO amenaces con “portarse bien o mal” para recibir más o menos juguetes o regalos. Mejor enseña que quienes nos aman saben lo que queremos o lo que es mejor para nosotros y que lo que sea que recibamos hay que agradecerlo y disfrutarlo.

No regales en exceso (menos a los niños), cuando tenemos demasiadas cosas nos cuesta trabajo desde valorar hasta usar. Se vuelve mas una carga que un disfrute. Mejor prioriza: algo que deseen, algo que necesiten y algo que puedan compartir. Ejemplo: un juguete, una pijama y unas galletas. Es la ilusión, no el precio. El dinero vale y nos da muchas alegrías, pero no tienes que despilfarrar para dar o recibir el amor de los tuyos.

Enséñales que todos SIEMPRE podemos hacer algo por alguien, son buenos momentos para mostrar el valor de compartir, no solo de lo que sobra, pero mejor aún de lo que tenemos: ropa, cobijas, juguetes, zapatos, alimentos.

-Las mascotas NO son juguetes, no los trates así, no es correcto y los niños NO se hacen responsables del cuidado de un perro o de un gato o de cualquier otro animal solo porque lo tienen en casa, pueden aprender, claro, pero por lo general será responsabilidad de un adulto. Piénsalo y no caigas en la tentación, porque los animales de compañía necesitan cuidados, tiempo, alimento, higiene, vacunas un espacio adecuado etc. No los uses como regalo, si es tiempo de tener una mascota analicen todos los pros y los contras y háganlo en consciencia.

Agradezcan, que sea un hábito, no solo la fecha de Navidad y celebren, no solo la fiesta divertida del brindis o la posada, o el intercambio, etc., pero mejor aún la vida, la salud, el trabajo, la posibilidad de estar juntos etc.

Traten de crear una o mas tradiciones de familia, que les sean propias: poner el árbolito en pijama escuchando villancicos y tomando chocolate caliente, u hornear galletas, o limpiar la casa para las fiestas, o leer cuentos por las noches, o hacer maratón de pelis navideñas, lo que quieras… pero juntos y con la mejor actitud.

Fomenta la ilusión, los valores, el verdadero sentido de cerrar el ciclo anual y estar con los que queremos. Modifica los hábitos de consumo y de excesos. Disfruta el aquí y el ahora y diles lo mucho que los amas y lo muchos que los valoras, las palabras también son grandes regalos y los momentos en familia son recuerdos que nos marcan para siempre. Píénsalo.

¡Feliz Navidad!

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