Aunque parezca agotador, esta conducta suele ser normal. Para bebés y niños pequeños, buscar contacto constante significa seguridad. La psicóloga clínica Vanessa Kennedy explica que los bebés aún no desarrollan por completo la permanencia del objeto; es decir, no comprenden que sigues existiendo aunque te alejes. Este proceso madura alrededor de los nueve meses en niños neurotípicos.
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¿Por qué algunos niños se vuelven “velcro”?
Después del primer año, las razones no son tan obvias. La conducta depende de la personalidad del niño, su entorno y las dinámicas familiares. Dr. Perry señala que incluso un niño independiente puede volverse más demandante ante cambios como un nuevo colegio, una mudanza o una situación familiar estresante.
Además, esta etapa puede ir y venir. Muchos niños atraviesan fases de mayor necesidad emocional mientras desarrollan independencia.
Y no, no es tu culpa. Especialistas como Jen Wirt, CEO de Coral Care, recalcan que la combinación entre temperamento y ambiente influye más que cualquier “error” parental.
Cómo te afecta como mamá (o papá)
Tener un velcro kid puede ser tierno… hasta que llevas 12 horas sin espacio personal. Según Dr. Perry, la falta de límites físicos puede generar fatiga emocional, irritabilidad o burnout. Y eso también impacta tu relación de pareja o con otros hijos.
La clave es entender que es una fase, pero una que desgasta. Necesitas herramientas para transitarla sin culpa.
Qué puedes hacer para disminuir la “pegajosidad”
- Fomenta independencia en pequeños momentos. Cuando tu hijo logre algo solo, reconócelo. Según Dr. Perry, esto fortalece la seguridad interna.
- Crea rutinas predecibles. Las actividades constantes reducen ansiedad.
- Haz separaciones breves y tranquilas. Despedidas cortas y seguras ayudan más que explicaciones largas.
- Ve aumentando la distancia poco a poco. Empieza con minutos, luego avanza.
- Cumple lo que prometes. Decir cuánto tiempo estarás fuera y regresar refuerza confianza, explica Sara Briggs, PhD.
- Respeta tu espacio. Decir “necesito un momento y vuelvo” también educa en límites.
- Valida emociones sin sobreproteger. “Sé que te cuesta cuando me voy, pero vuelvo siempre.”
¿Cuándo preocuparte?
La mayoría lo supera en preescolar. Pero si después de los siete u ocho años la angustia se mantiene, podría haber algo más. Señales de alerta, según especialistas:
- Angustia intensa al separarse
- Dolores físicos antes de la separación
- Evitar escuela, amigos o actividades
- Cambios bruscos de humor o sueño
- Regresiones importantes
