Diversas investigaciones coinciden en que el ejercicio físico, cuando se realiza de forma segura y progresiva, no solo favorece la recuperación corporal, sino que constituye una herramienta clave para el cuidado de la salud emocional. Los expertos señalan que: hacer ejercicio de forma regular, durante el primer año después del parto, se asocia con una disminución significativa de los síntomas depresivos y ansiosos.
Al respecto, el British Journal of Sports Medicine señala que el ejercicio posparto puede reducir hasta en un 45% el riesgo de depresión posnatal, incluso con acciones moderadas de actividad física. Esto ocurre gracias a la activación de mecanismos neurobiológicos como la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, neurotransmisores directamente relacionados con la regulación del estado de ánimo y la respuesta al estrés.
Ejercicio en el posparto ¿por dónde deberás comenzar?
Antes de iniciar cualquier rutina, es fundamental partir de un principio básico: escucha a tu cuerpo y busca orientación de un profesional de la salud. Cada experiencia de parto es distinta: por ejemplo si tuviste parto prolongado, cesárea de emergencia o complicaciones como diabetes gestacional o hipertensión.
Recuerda que iniciar el ejercicio en el posparto no es una exigencia estética ni una carrera por “recuperar” tu cuerpo. Es decir, abórdalo desde el autocuidado y tu reconexión corporal.
“El ejercicio posparto no se trata de volver a una versión anterior de ti, sino de habitar tu cuerpo con respeto después de un proceso profundamente transformador. Cada movimiento, por pequeño que parezca, es una forma de cuidado físico y emocional,” indica Dayana Aronovich, cofundadora de U Can.
Así que comienza por lo simple: camina, realiza ejercicios de respiración consciente, practica tu movilidad articular y realiza estiramientos suaves, todo ello te permitirá activar tu circulación, fortalecer tu core y mejorar la percepción corporal sin sobrecargar estructuras que aún están en recuperación, como el suelo pélvico y la pared abdominal.
Guía práctica para iniciar el ejercicio posparto en 5 pasos
1. Obtén autorización médica y escucha tu cuerpo.
Antes de comenzar cualquier rutina, asegúrate de contar con la aprobación de tu médico, ginecólogo o fisioterapeuta. El ejercicio posparto debe adaptarse a tu tipo de parto, nivel de recuperación y condiciones particulares.
2. Comienza con movimiento suave y consciente.
Inicia con caminatas, respiración profunda, movilidad articular y estiramientos ligeros. El objetivo es reactivar el cuerpo sin forzarlo y recuperar la conexión corporal.
3. Incorpora un kit básico y ligero de ejercicio.
Las ligas de resistencia permiten ajustar la intensidad y cuidar las articulaciones; las pesas ligeras ayudan a desarrollar fuerza funcional para las actividades diarias; y la pelota de peso bajo favorece el equilibrio, la coordinación y la activación del core.
4. Avanza de forma progresiva y funcional.
Aumenta gradualmente la intensidad y la duración del ejercicio, priorizando movimientos que fortalezcan el core, la espalda baja, los glúteos y la resistencia cardiovascular ligera.
5. Celebra cada avance y busca apoyo.
Cada sesión cuenta. Compartir el movimiento con otras madres o integrarte a espacios de ejercicio posparto puede fortalecer la motivación, el bienestar emocional y la constancia.
