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Aneurisma en el embarazo: el raro riesgo cerebral que pone en peligro ambas vidas

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Un dolor de cabeza súbito e intenso durante el embarazo nunca debe minimizarse, especialmente si se acompaña de alteraciones visuales, pérdida de fuerza, convulsiones o disminución del estado de alerta.

aneurisma en el embarazo
Un aneurisma es una dilatación anormal (parece un chipote) de la pared de una arteria que debilita el vaso sanguíneo. Si esa dilatación se rompe, genera una hemorragia grave que pone en riesgo la vida. Durante el embarazo, aunque los aneurismas son poco frecuentes, representan una emergencia médica porque los cambios fisiológicos propios de la gestación —como el aumento del volumen sanguíneo, del gasto cardíaco y las modificaciones hormonales afectan la pared de los vasos— pueden favorecer el crecimiento o la ruptura de un aneurisma preexistente.

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Aneurisma en el embarazo, ¿cuáles son las señales?

El dolor de cabeza es uno de los síntomas de aneurisma extremadamente intenso. “Alcanza una intensidad de dolor extremo es una escala de 0 (con poco dolor) a 10 (con dolor muy intenso) en menos de un minuto”, explica el doctor Héctor Alfredo Montenegro Rosales, neurocirujano y con alta especialidad en cirugía cerebrovascular, en entrevista exclusiva para bbmundo.

Además, del dolor de cabeza también se presentan las siguiente señales:

  • Pérdida del conocimiento. Desmayos que pueden atribuirse al embarazo, pero la realidad puede ser la arteria rota.
  • Convulsiones. Los familiares y amigos suelen confundir con tema de epilepsia, cuando no es así.
  • Alteraciones visuales como visión doble, borrosa o pérdida del campo visual.

Es importante decir que un aneurisma no solo puede presentarse en una arterial del cerebro, sino también en la aórtica y, entonces, se llama aneurisma aórtico, y sus señales son dolor intenso en el pecho, la espalda y/o el abdomen.

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“Ante cualquiera de estos signos durante el embarazo, la atención médica inmediata es fundamental. Por lo que es clave acudir al hospital sin perder tiempo porque es una urgencia médica y no no solo está en riesgo la vida de mamá sino también del bebé”, recomienda Montenegro Rosales, jefe de neurorradiología intervencionista.

Aunque los aneurismas no son una enfermedad frecuente, su impacto clínico es significativo. Por ejemplo, se estima que entre el 2 y 3% de la población adulta presenta un aneurisma intracraneal no roto y, en México, la incidencia anual de ruptura aneurismática es de aproximadamente 6 casos por cada 100 mil habitantes, lo que equivale a cerca de 7,800 casos al año. Estas cifras reflejan la importancia de fortalecer el diagnóstico oportuno y ampliar el acceso a alternativas terapéuticas que permitan atender los casos más complejos.

Estas son las causas por las que se desarrolla un aneurisma

“El embarazo por sí mismo no genera un aneurisma, sino que son diversos factores de riesgo los que conducen a su desarrollo y es posible que una mujer antes de la gestación ya tenga uno, por ello es importante que antes de buscar un embarazo acuda a una revisión”, recomienda el experto Montenegro Rosales.

Entre los factores de riesgo para desarrollar un aneurisma están:

  • Hipertensión arterial. La presión alta es uno de los factores más importantes, ya que ejerce una tensión constante sobre las paredes de las arterias y favorece su debilitamiento.
  • Aterosclerosis (endurecimiento de las arterias). La acumulación de placas de grasa y colesterol daña la pared arterial, lo que aumenta el riesgo de formación de aneurismas, especialmente en la aorta.
  • Tabaquismo. Fumar es uno de los principales factores modificables. Las sustancias químicas del tabaco deterioran las fibras elásticas de las arterias, favorecen la inflamación y aumentan significativamente el riesgo de desarrollar y romper un aneurisma.
  • Edad avanzada. El riesgo aumenta con los años debido al desgaste natural y la pérdida de elasticidad de los vasos sanguíneos.
  • Antecedentes familiares y factores genéticos. Tener un familiar como padres, abuelos o tíos con un aneurisma incrementa el riesgo. Algunas enfermedades hereditarias del tejido conectivo, como el síndrome de Marfan, el síndrome de Ehlers-Danlos vascular y la enfermedad renal poliquística autosómica dominante, también predisponen a su desarrollo.
  • Enfermedades cardiovasculares. La enfermedad coronaria, la enfermedad vascular periférica y otras afecciones que dañan las arterias pueden favorecer la formación de aneurismas.
  • Traumatismos. Lesiones graves, especialmente por accidentes de tránsito, pueden dañar la pared de una arteria y originar un aneurisma.

“El tratamiento para un aneurisma depende del tipo y de las afectaciones que esté generando una vez que se rompa, por tanto, es importante que toda persona que tiene factores de riesgo acuda a una revisión integral con su médico”, recomienda Montenegro Rosales.

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