“Este producto es 100% una necesidad personal. Soy mamá de cuates de 5 años y estaba buscando opciones que fueran atractivas para su paladar, para consentirlos, pero sin sentir que estaba tomando una decisión que fuera en contra de lo que quiero para ellos”, compartió.
¿Qué quería encontrar?
Para Estefanía, uno de los puntos clave era entender qué contenía el producto. No buscaba una lista interminable de ingredientes ni algo que tuviera que investigar para saber qué les estaba dando a sus hijos.
“Buscaba un producto cuyos ingredientes pudiera leer y entender. Algo simple: agua, jugo de fruta y ya, sin nada más”, explicó.
Esa búsqueda dio pie a b’ui Kids, una bebida infantil que combina agua de manantial con jugo de fruta 100% natural, sin azúcares añadidos ni conservadores. Durante su desarrollo, el equipo de innovación también trabajó para conseguir un sabor atractivo para los niños y mantener un contenido calórico moderado.
El reto, cuenta Estefanía, era encontrar ese equilibrio entre lo que les gusta a los pequeños y lo que sus papás buscan al elegir sus bebidas.
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La practicidad también cuenta
Hay otra parte de la rutina que las mamás conocen bien: salir de casa con todo lo que los niños necesitan. La lonchera, los cambios de ropa, los juguetes y las bebidas forman parte del equipaje cotidiano. Por eso, para Estefanía, el envase también tenía que resolver una necesidad real.
“Quería algo práctico, que pudieran abrir y volver a tapar, a diferencia de otras opciones con popote que abres y ya no puedes cerrar”, contó.
A veces, una idea nace así: de buscar para tus hijos algo que no encuentras y decidir hacer algo al respecto.
