La senadora Verónica Delgadillo presentó, en la tribuna del Senado de la República, una  reforma a tres artículos a la Ley Federal del Trabajo, con la finalidad de establecer en la ley la posibilidad de acceder a un permiso menstrual para aquellas mujeres y personas menstruantes que se vean imposibilitadas de trabajar a causa de los malestares físicos.

Argumentó que las mujeres menstrúan en promedio 3 mil días en toda su vida, en los cuales además de sangrado vaginal, hay cólicos, dolor de cabeza, mareos, náuseas y hasta desmayos. Y tan solo en México, cinco de cada 10 mujeres sufren dismenorrea, es decir, dolor abdominal intenso, convirtiéndose en una de las principales causas de incapacidad laboral entre las trabajadoras, de acuerdo con cifras del IMSS.

Sofia Santana, es una joven mujer analista en Banco Minsait y con tan solo 23 años, ha tenido varios tratamientos médicos que no representan mejoras considerables sobre su salud cuando se encuentra en su periodo de menstruación.

«Cada mes tengo que tomar pastillas, porque el dolor que siento por los cólicos no me deja caminar con normalidad y tengo sangrados muy abundantes que me tienen muy incómoda, revisando si ya me manché o no», cuenta Santana.

España, Japón, Taiwán y Corea del Sur son algunos de los países donde sus trabajadores pueden solicitar un permiso menstrual sin perjudicar sus beneficios y derechos laborales. En el caso de Japón su licencia existe desde 1947, y sabemos que es momento para que México se una de igual manera.

El año pasado, el 22 de octubre de 2021, el Senado aprobó la tasa cero de IVA para los productos menstruales, como toallas femeninas, tampones y copas menstruales y se consideró un avance para hacer frente a la pobreza menstrual, que afecta a 27 millones de mujeres en México. Sin embargo, aún falta mucho por hacer para que este tema sea considerado como lo que es: un proceso natural y biológico del cuerpo femenino en etapa reproductiva. 

La senadora recuerda como la primera vez que se paró en el tribunal a hablar de esta reforma, hubo un “silencio sepulcral” en la sala. 

“El tema sigue siendo un tabú en muchos ámbitos, tanto que, cuando en el trabajo una compañera te pide una toalla o un tampón, se lo pasas como si traficaras drogas, para que no te vean», dijo.

En la medida en que dentro de los ambientes laborales se reconozca y se hable del tema de la menstruación, las posibilidades de construir espacios laborales más dignos, incluyentes y seguros para todas las personas menstruantes estarán más cerca. El objetivo del permiso menstrual es conciliar el derecho a la salud y bienestar con el trabajo y que las personas menstruantes tengan la posibilidad de contar con unas horas de reposo sin ninguna repercusión en sus derechos laborales.

“Tengan por seguro que no es un privilegio, sí hay mujeres que necesitan ese permiso laboral y estamos en condiciones de darlo. Es necesario que en México se reconozca un nuevo derecho laboral para que las mujeres puedan acceder a este permiso menstrual cuando su regla no les permita ir a trabajar», puntualizó la senadora Verónica Delgadillo.

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