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Las pantallas alteran el cerebro de los bebés
Este fin de semana hubo un conversatorio llamado «Entre clics y juegos: en búsqueda del bienestar digital en infancias» en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México en Tijuana. En él, algunos doctores y especialistas en tecnología explicaron que exponer a los críos a las pantallas siendo tan pequeños puede generar grandes cambios en su desarrollo físico y cerebral.
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Cambios en el desarrollo del cerebro
Uno de los principales riesgos que traen las pantallas al cerebro del bebé es que afecta su plasticidad cerebral. Lo que significa que esa manera que tiene el cerebro de adaptarse y desarrollarse a partir de experiencias, movimiento e interacción, se va haciendo cada vez más pequeña.
Cuando un bebé pasa mucho tiempo frente a una pantalla, los estímulos que recibe se vuelven rápidos y planos. Y esas actividades que normalmente le ayudaban a explorar como: el tocar cosas o convivir con otras personas, son reemplazadas con pasar tiempo frente a la pantalla. De acuerdo con los especialistas, este tipo de estimulación afecta cómo se desarrolla el cerebro y lo limita en actividades que de verdad son importantes para su crecimiento.
Retrasos a la hora de moverse
Los expertos también han mencionado que el uso excesivo de pantallas provoca retrasos en el desarrollo motriz del crío. Algunos niños han llegado al kínder sin dominar al cien por ciento movimientos que normalmente debían haber logrado a esa edad.
Por ejemplo, habilidades finas como agarrar cosas pequeñas, dibujar o habilidades gruesas como correr o mantener el equilibrio, están siendo afectadas gracias a que los bebés que usan pantallas se vuelven cada vez más sedentarios. Pasan más tiempo quietos en frente de una pantalla, que jugando y moviéndose como antes.
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Problemas de sueño y de vista
Otro punto súper importante es que las pantallas también alteran el cerebro del bebé a través de cambios en sus hábitos y comportamientos. Ya que los doctores se han dado cuenta de que entre más usan el iPad o el celular, surgen más trastornos de sueño, problemas de la vista y cierta dificultad para regular sus emociones.
El uso temprano de las pantallas no solo altera a los críos a nivel físico, sino también emocional. Exponerlos a pantallas implica que estén conectados a redes sociales o a las mismas comunidades que se crean dentro de los videojuegos. Lo que les genera un cierto nivel de dependencia, ya que se van acostumbrando a recibir una recompensa rápida.
Como resultado algunos críos hacen más berrinches, no hablan o hasta tienen problemas para aprender a leer y escribir. Por si fuera poco también afecta su manera de autoregularse emocionalmente y reduce su tolerancia a la frustración.
