Este tipo de tragedias nos recuerda algo muy serio: cómo come tu hijo puede marcar la diferencia entre un momento normal y una emergencia.
La postura al comer no es un detalle menor
Puede parecer un consejo trivial, pero comer en una posición correcta ayuda a que la faringe y el esófago trabajen mejor. Cuando un niño está sentado y estable, la gravedad ayuda a que el alimento baje por el lugar correcto, evitando que entre en la tráquea y bloquee las vías respiratorias.
Los niños deben estar sentados en una silla o asiento seguro, con la espalda recta y sin moverse mientras comen. Esto reduce el riesgo de que se presenten situaciones de asfixia.
Por ejemplo, las recomendaciones oficiales de salud indican que los niños no deben comer mientras caminan, se acuestan o están distraídos, porque eso aumenta las posibilidades de atragantamiento.
Consejos prácticos para comer en buena posición
- Siéntalo derecho: Procura que el bebé o niño esté en una posición erguida al comer. Puede ser una silla alta o un asiento adecuado para su tamaño.
- Nada de juegos mientras come: Si el niño está corriendo, jugando o distraído, puede tragar mal y esto incrementa el riesgo de atragantarse.
- Sin comidas en movimiento: Evita dar alimentos en el auto o mientras caminan. Esto no solo distrae, también eleva el peligro de asfixia.
- Supervisión constante: Nunca lo dejes solo mientras come. Los niños pequeños no siempre pueden alertarte si algo va mal.
- Comidas apropiadas: Asegúrate de que los alimentos sean del tamaño y textura adecuados para su edad.
Pequeños cambios, gran impacto
Si algo queda claro es que no se trata solo de qué come tu hijo, sino también cómo lo hace. Comer sentado, con atención y sin juegos puede ser un hábito que salve vidas.
Este tipo de precauciones son especialmente importantes en las etapas donde el niño aprende a masticar y tragar sólido, porque todavía están desarrollando estas habilidades.
Tener buenas prácticas al comer ayuda a prevenir accidentes que pueden ser rápidos y silenciosos, pero con consecuencias graves. Hacer que tu hijo siempre coma en buena posición no es un lujo: es una forma de cuidar su bienestar todos los días.
