Desde el momento en que entraron en su casa, las autoridades se dieron cuenta de que estaban frente a uno de los casos más graves de abusos sexuales en la historia de Francia.
Lo primero que encontraron fueron como 70 muñecas que representaban a niños y niñas, desde bebés hasta niños de 12 años. Algunas de esas muñecas tenían consoladores y otros objetos sexuales, lo que dejaba claro lo enferma que estaba la mente de Le Scouarnec. Su casa también estaba llena de pelucas, fotos de pornografía infantil y un montón de cosas más que mostraban su obsesión malsana con la explotación sexual de menores.
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256 víctimas eran menores de 15 años
Bajo el colchón de su cama, la policía halló discos duros que contenían más de 300.000 archivos, muchos de ellos con contenido de una violencia extrema. Además, se encontraron documentos digitales en los que el cirujano había catalogado, con precisión enfermiza, los nombres de cientos de pacientes, en su mayoría menores de edad, a quienes había sometido a abusos sexuales. Estos abusos incluían tocamientos y penetraciones vaginales y anales con los dedos. Sus víctimas abarcaban desde bebés de apenas unos meses hasta adultos, tanto niños como niñas, lo que convierte este caso en uno de los más aberrantes y escalofriantes de la historia criminal francesa.
En total, Joël Le Scouarnec, que se declaró pedófilo desde hace décadas, será juzgado por 111 violaciones y 189 agresiones sexuales, agravadas por el hecho de haber abusado de su posición de médico. Se enfrenta a una pena máxima de 20 años de prisión.
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