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Juegos para enseñar autoprotección: cruces seguros y pedir ayuda

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Desde cruzar con cuidado hasta pedir ayuda a un adulto de confianza, con ideas prácticas, divertidas y fáciles de lograr.

Juegos para enseñar autoprotección: cruces seguros y pedir ayuda
Cuando tú le enseñas a tu hijo a cuidarse, le estás dando herramientas para tomar decisiones seguras desde pequeño. Puedes hacerlo a través de juegos simples y efectivos. Aquí tienes algunas para que tus pequeños aprendan a cruzar la calle con precaución y a pedir ayuda si lo necesitan.

Juegos para enseñar autoprotección

1. Juego del semáforo humano

Para que entienda cuándo cruzar, puedes convertir un paso peatonal en una dinámica divertida:

  • Designa un adulto o un niño como “semáforo” (con señales verde, amarillo y rojo).
  • Cuando diga “verde”, él cruza; “amarillo”, se detiene; “rojo”, espera.
  • Repetir varias veces y reflexionar después: ¿por qué esperas? ¿qué pasa si corres?

Esto refuerza la atención a las señales de tránsito, una práctica respaldada por actividades de seguridad vial adaptadas para niños.

Lee también: Cuándo los videojuegos son peligrosos

2. Cartas de “¿Peligroso o Seguro?”

Otra actividad visual muy útil: Prepara o descarga tarjetas con escenas: un cruce sin semáforo, un extraño ofreciendo dulces, un paso peatonal con señal, etc. El niño las clasifica en “verde: seguro” o “rojo: peligroso”. Esto fomenta el diálogo y conecta la percepción con acciones concretas.

3. Juego de roles “¿Quién me puede ayudar?”

  • Dibuja una mano y pídele que escriba en cada dedo personas en las que confía (mamá, papá, maestro, vecino).
  • Luego dramatiza situaciones: “te separas de tu familia en una tienda”, “un desconocido te pregunta algo”.
  • El niño actúa pidiendo ayuda a uno de los adultos dibujados.

4. Simulaciones con peluches o muñecos

Muy útiles para enseñar autoprotección y primeros auxilios:

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  • Usa botiquines de juguete para simular accidentes simple (caída, quemadura, corte).
  • Deja que el niño decida qué hacer: llamar a un adulto, pedir ayuda, cubrir la herida.

Este tipo de juego fortalece su capacidad de respuesta y les enseña qué hacer ante un percance.

¿Por qué funcionan estos juegos?

Potencian el diálogo reflexivo: preguntar “¿qué harías si…?” fomenta la toma de decisiones conscientes.

Crean un ambiente de confianza, donde tu hijo siente que sus emociones importan y que puede acudir a ti si algo le incomoda.

Fomentan habilidades como autocontrol, atención, reflexión y pedir ayuda, todo bajo tu acompañamiento activo.

Cuál es el mejor juego para tu familia

Primero, elige un juego sencillo según su edad: si es muy pequeño, opta por el semáforo humano; si ya sabe leer, las tarjetas de “peligroso o seguro” son ideales. Luego, habla con él tras jugar: ¿qué aprendiste? ¿cómo te sentiste? Eso refuerza lo vivido durante la actividad.

También puedes mezclar lo digital con lo físico: por ejemplo, jugar una app de seguridad vial y luego dramatizar lo aprendido en situaciones de la vida diaria. Así conectas lo lúdico con lo real, y refuerzas su aprendizaje.

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