Es común pensar en que si nosotros dormimos con almohada, ¿por qué ellos no?, A veces incluso se cree que sin almohada no están cómodos o que podrían descansar mejor con una.
Durante los primero meses, el cuerpo de tu bebé todavía está en pleno desarrollo. Su cabecita es más grande en proporción a su cuerpo, su cuello aún está fortaleciéndose y su columna sigue formándose. Por eso, la posición más natural y segura para dormir es completamente plana.
Agregar una almohada no da beneficios para el descanso de tu crío, pero sí puede sumar riesgos.
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¿Cuál es el problema con las almohadas?
El principal riesgo tiene que ver con la respiración. El uso de almohadas pueden dificultar que el bebé respire con normalidad y si busca girar su carita mientras duerme, no va a tener la fuerza o el reflejo suficiente para moverse con facilidad.
Además, lejos de mejorar el descanso, una almohada puede generar incomodidad. El cuerpo intenta adaptarse a una posición que no corresponde a su etapa de desarrollo, lo que puede provocar más movimientos y pequeños momentos que interrumpan su descanso.
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¿Cómo debe verse su cuna ?
Su cuna no necesita verse acolchonado ni lleno de accesorios, mientras más despejado esté, es mejor.
Lo ideal es evitar:
- Almohadas.
- Peluches.
- Cobijas sueltas.
- Protectores de cuna.
Es mejor reducir riesgos y proteger a tu bebé mientras duerme. La prioridad siempre será que descanses lo mejor posible, pero cuando se trata de sueño infantil, más que buscar comodidad extra, se busca su seguridad.
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