Los squishies son juguetes sensoriales diseñados para estrujarse, estirarse o recuperar lentamente su forma. Además de entretener, pueden ofrecer algunos beneficios durante el juego.
¿Cuáles son los beneficios de los juguetes squishy?
Al apretar y soltar el juguete, tu hijo mueve los músculos pequeños de las manos y los dedos. Estos movimientos participan en tareas cotidianas como sostener un lápiz, usar cubiertos, abrochar botones o abrir recipientes.
La Academia Americana de Pediatría explica que el juego favorece el desarrollo motor, cognitivo, social y emocional. Sin embargo, ningún juguete desarrolla todas estas habilidades por sí solo.
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Los squishies también permiten explorar texturas, resistencia y presión. Tu hijo nota qué ocurre cuando aprieta fuerte, usa solo dos dedos o cambia la forma del objeto. Es una manera sencilla de experimentar con sus manos.
Además, algunos niños disfrutan manipularlos mientras esperan, escuchan una historia o necesitan mantener las manos ocupadas. Esto puede resultar agradable, pero no significa que funcionen igual para todos.
No son una terapia ni garantizan mayor concentración
Aunque suelen venderse como juguetes “antiestrés”, todavía no hay evidencia suficiente para afirmar que un squishy reduce la ansiedad o mejora la atención en todos los niños.
Un estudio realizado en el Hospital Rizani Paiton Probolinggo, en Indonesia, con 80 niños de 3 a 6 años, encontró que su nivel promedio de ansiedad bajó de 2.54 a 1.56 después de jugar con squishies dos veces al día durante tres días.
Si tu hijo tiene dificultades sensoriales, ansiedad o problemas para concentrarse, el juguete puede ser un apoyo. Pero no sustituye la valoración de un especialista.
La regla práctica es simple: si lo ayuda sin distraerlo, puede servir. Si termina volando por el salón, quizá no era la herramienta indicada.
Antes de comprar uno, revisa esto
Elige un producto adecuado para su edad, de un vendedor confiable y con información clara sobre sus materiales. Evita piezas pequeñas si tu hijo todavía se lleva objetos a la boca.
También revisa el squishy con frecuencia. Si está roto, perforado o pierde su relleno, deséchalo y evita que tu hijo lo manipule.
El Iowa Poison Control Center reportó en 2026 un aumento de exposiciones relacionadas con estos juguetes. La mayoría ocurrió cuando los niños los mordieron o rompieron y tuvieron contacto con el contenido.
Así que sí: ese juguetito tierno puede darle un buen rato de juego sensorial. Solo necesita lo mismo que cualquier juguete viral: una compra cuidadosa y tu supervisión.
