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¿Conoces el finger feeding? Es ideal para alimentar prematuros

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Conoce esta técnica para alimentar a tu recién nacido. ¡Dile adiós a los biberones!

finger feeding

Crédito: Foto: FED IS BEST

El finger feeding es una técnica de alimentación alternativa para tu recién nacido. “Se usa especialmente en recién nacidos prematuros o con dificultades para ‘prenderse’ al seno materno”, explica Lai Lagarde, pediatra y asesora certificada en lactancia materna.

En México se registran entre 180 mil y 200 mil nacimientos prematuros cada año. Es decir, bebés que nacen antes de las 37 semanas de gestación, según cifras oficiales citadas en la Cámara de Diputados y reportes del sector salud, de allí la importancia de conocer nuevas técnicas para alimentarlos.

Claves para el finger feeding

Lo primero que deberás conocer del finger feeding es que requiere de una muy delgada sonda que se coloca junto al dedo limpio del adulto (generalmente el meñique). Luego, el bebé succiona el dedo mientras recibe leche ya sea materna extraída o una fórmula a través de la sonda.

“No sustituye el apego materno, sino que se utiliza como herramienta temporal para entrenar la succión y facilitar la transición a la lactancia materna, especialmente porque los recién nacidos prematuros no tiene bien desarrollada la succión”, advierte por su parte la pediatra Danny Cenoz, quien cuenta con un posgrado en nutrición pediátrica.

En estos casos se recomienda finger feeding:

  1. Para bebés con dificultad para lograr un buen “agarre” al pecho.
  2. A fin de evitar situaciones de confusión tetina-pezón.
  3. Para reentrenamiento de la succión.
  4. Cuando se requiere suplementación, pero se desea evitar el biberón.

“El objetivo es estimular un patrón de succión más parecido al del pecho y evitar interferencias que puedan dificultar la lactancia”, puntualiza la pediatra Lai Lagarde.

Diferencias entre el finger feeding, vasito y jeringa

Finger feeding

  • Estimula la succión activa.
  • Tendrás menos derrames.
  • Ayuda a entrenar el reflejo de succión, lo cual se traduce en transición más rápida al pecho.
  • Requiere mayor capacitación y supervisión inicial.
  • Mal realizado puede generar dependencia al dedo o técnica incorrecta.

Vasito (cup feeding)

  • El bebé no succiona; la leche se coloca en el borde de una pequeño vaso, la cual descansa sobre el labio inferior del bebé, sin verterla dentro de su boca. El bebé, al notar la leche, saca la lengua y comienza a lamerla y “tragarla” a su propio ritmo.
  • Recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como alternativa al uso del biberón cuando se requiere suplementación.
  • Es económico, accesible y reduce el riesgo de confusión tetina-pezón.
  • Riesgo principal: derrames o administración demasiado rápida si se inclina en exceso.

Jeringa

  • Permite administrar pequeños volúmenes, útil en recién nacidos prematuros y/o con bajo peso o que requieren cantidades específicas y medidas.
  • Puede combinarse con el seno materno
  • Si se emplea una técnica incorrecta podría aumentar el riesgo de atragantamiento.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) y la OMS coinciden en que, cuando se requiere suplementación, deben preferirse métodos de alimentación que interfieran lo menos posible con la lactancia. Por ello, tanto el finger feeding, como el vasito y la jeringa son ideales cuando hay:

  • Confusión tetina-pezón: cuando el bebé rechaza el pecho tras usar biberón.
  • Hospitalización neonatal: cuando madre y bebé están temporalmente separados.
  • Baja transferencia de leche inicial mientras se establece la producción.

“La lactancia materna es un proceso biológico, pero también aprendido. Cuando surgen dificultades, eso no significa que la lactancia haya fracasado sino que son necesarios ajustes para que sea exitosa”, recomienda Danny Cenoz.

Las técnicas como finger feeding, vasito o jeringa no son “mejores” que la chichi ni deben considerarse como sustitutos permanentes. Son herramientas clínicas temporales cuyo propósito es proteger la lactancia mientras se resuelve el problema de base.

“Lo más importante es que cada familia reciba información basada en evidencia, acompañamiento respetuoso y apoyo emocional. Proteger la lactancia también implica cuidar a la mamá: su comodidad, descanso y confianza son parte fundamental del éxito de este proceso”, destacan las pediatras.

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