“Cada niño, dentro del espectro autista es diferente, por ello procesan los estímulos sensoriales de una forma mucho más intensa, lo que abruma no solo a los padres y abuelos sino también a los doctores, especialmente a los dentistas”, explica la odontóloga Estefanía Limón de la Cruz, en entrevista exclusiva para bbmundo.
Al respecto, un estudio publicado en The American Journal of Occupational Therapy, que comparó a 196 niños con TEA y 202 niños neurotípicos, encontró que los padres de los niños con autismo reportaban significativamente más dificultades relacionadas con aspectos sensoriales durante el cuidado oral en casa y en el consultorio dental.
Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 1 de cada 127 personas en el mundo tiene autismo, y advierte que esta población enfrenta mayores necesidades de atención médica más cálida y adaptada a sus necesidades.
La importancia de comprender la sobrecarga sensorial
La hipersensibilidad auditiva (hiperacusia o intolerancia a determinados sonidos) no es exclusiva del espectro autista. En niños puede aparecer asociada con distintas condiciones, aunque también puede presentarse de manera aislada.
“Son diversos los trastornos que generan molestia excesiva en el sentido del oído, especialmente cuando el niño no usa los audífonos correctos, o está sobre-estimulado por algún alimento o situación”, advierte la experta.
Estos son los síndromes y trastornos con intolerancia al ruido
- TDAH: algunos niños tienen una mayor reactividad a estímulos ambientales, incluido el ruido, especialmente en lugares con muchos sonidos simultáneos.
- Trastorno del procesamiento auditivo (TPA): pueden tener dificultades para discriminar, organizar o interpretar sonidos, sobre todo cuando hay ruido de fondo.
- Ansiedad infantil: la ansiedad puede aumentar la vigilancia y hacer que sonidos cotidianos se perciban como particularmente molestos o amenazantes.
- Migraña infantil: durante una crisis, la fonofobia —molestia o intolerancia marcada al sonido— es frecuente.
- Trastornos del procesamiento sensorial: algunos niños presentan una respuesta exagerada a estímulos auditivos, táctiles, visuales u olfativos.
- Síndrome de Tourette: en algunos casos existe una sensibilidad aumentada a determinados sonidos, que puede relacionarse con tics o con la necesidad de realizar una conducta ante un estímulo.
Problemas auditivos: infecciones recurrentes del oído, alteraciones del oído medio o interno y algunas condiciones auditivas pueden modificar la manera en que el niño percibe los sonidos.
Misofonía: más que una sensibilidad al volumen, existe una reacción emocional intensa ante sonidos específicos, como masticar, toser o respirar muy fuerte.
Estrategias para ir al dentista sin tanto estrés
Anticípale a tu hijo lo que sucederá en el dentista, puede ser mediante imágenes, libros o videos, dale explicaciones sencillas. También ayuda mucho una visita previa. “Les recomiendo, a los papás o tutores, acudir antes con el pequeño para que puedan conocer el espacio, tocar los instrumentos e incluso reconocer la zona así como a los dentistas y auxiliares”, afirma la entrevistada.
También es clave reducir los estímulos que le resulten molestos a tu hijo. Por ejemplo, apagar el radio o televisión, así como otros aparatos que hagan ruido, reducir las luces intensas y ventilar la zona para evitar la concentración de olores, todas estas pequeñas acciones ayudará a la regulación del paciente.
“Recuerda que es clave consultar un odontólogo con experiencia en atención de pacientes con necesidades sensoriales, explícale previamente qué sonidos, texturas o situaciones desencadenan incomodidad en tu hijo”, recomienda Estefanía Limón de la Cruz, quien recientemente participó en el taller de Educación para la Salud Bucal de personas con Discapacidad en el Congreso de Odontopediatría de la Asociación Odontopediátria Oaxaqueña.
“Debemos tomar más tiempo para la consulta y tratamiento de los pacientes con espectro autista porque a veces necesitan pausas para caminar. También conocer el material que se les pondrá en la boca, así como beber o comer alguna fruta. Aunado a ello, los audífonos que cancelan el audio son una forma de ayudarlos a contener los ruidos” destaca Limón de la Cruz.
