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5 mitos y realidades de la pérdida de audición en niños

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La pérdida auditiva en la infancia continúa siendo un tema lleno de prejuicios, desconocimiento y falsas creencias. Muchas veces se […]

5 mitos y realidades de la pérdida de audición en niños
La pérdida auditiva en la infancia continúa siendo un tema lleno de prejuicios, desconocimiento y falsas creencias.

Muchas veces se piensa que la pérdida auditiva infantil es algo raro, fácil de detectar o que hoy en día se resuelve por completo con la tecnología. Pero la realidad es mucho más compleja.

Lee también: ¿La pérdida auditiva es hereditaria?

Estas ideas equivocadas no solo generan desinformación, también influyen en decisiones dentro de la familia, la escuela y la sociedad, afectando directamente el desarrollo de los niños.

Por eso, es clave cuestionar estos mitos y hablar del tema con mayor claridad. Entender mejor la pérdida auditiva en la infancia permite detectarla a tiempo, favorecer una inclusión real y, sobre todo, desarrollar una mirada más empática y consciente hacia la diversidad auditiva.

Principales mitos y realidades de la pérdida de audición en niños

1. La pérdida auditiva en niños es poco común

Mito: Sucede en muy pocos casos
Realidad: Es más común de lo que se cree; puede estar presente desde el nacimiento o presentarse en los primeros años de vida. De hecho, es una de las afecciones más frecuentes al nacimiento, solo por debajo de las cardiopatías congénitas. Minimizar su frecuencia retrasa diagnósticos y atención temprana.

2. Si el niño comprende lo que escucha, oye bien

Mito: Comprender significa oír bien
Realidad: Muchos niños con hipoacusia leve o moderada sí comprenden mucho de lo que escuchan pero tardan en aprender a hablar y lo hacen con más esfuerzo y dificultades. Cuando la pérdida auditiva es severa, queda claro que no comprenden lo que escuchan, pero niveles de pérdida menores no se comportan así y sí afectan mucho su educación.

3. Las dificultades auditivas se detectan con facilidad

Mito: Los padres y docentes lo detectan de inmediato.
Realidad: Muchos de los indicios son poco evidentes y suelen confundirse con distracción, dificultades académicas o problemas de conducta. Inclusive, pérdidas auditivas profundas al nacimiento pueden llegar a detectarse hasta los 12 o 18 meses de edad, lo que empeora el resultado final del tratamiento en forma irremediable.

4. La pérdida auditiva impacta solo el sentido del oído

Mito: Es un problema exclusivamente auditivo.
Realidad: Impacta también el desarrollo emocional, social, académico y la autoestima de los niños. Los niños con hipoacusia frecuentemente presentan más problemas de comportamiento, son más retraídos y menos colaborativos, y se sienten más rechazados y menos cuidados. Niños y adolescentes con hipoacusia tienen mayor riesgo de sufrir depresión, agresividad, desórdenes de conducta y psicopatía en comparación con sus pares normo-oyentes.

5. La tecnología auditiva lo corrige todo

Mito: Los avances tecnológicos eliminan el problema
Realidad: Son recursos indispensables, pero necesitan acompañamiento, estimulación constante y apoyo familiar y escolar. El oído interno se termina de desarrollar al final del 6° mes de embarazo. Lo que tarda más es generar las conexiones cerebrales que permiten comprender el lenguaje, saber de dónde vienen los sonidos, diferenciar entre voz y ruido, cosas que quienes tenemos la fortuna de escuchar damos por hechas. Cuando un bebé nace sin audición, aunque lo detectemos inmediatamente, ya tiene 3 meses de retraso a una edad en que el tiempo no se recupera fácil. De ahí que sea tan importante no solo la tecnología auditiva, sino el proceso de rehabilitación que debe realizarse en forma multidisciplinaria.

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