Lee también: Cómo regular emociones siendo mamá y papá
Cuando tu hijo te dice que tiene miedo de volver a la escuela, evita frases como “no pasa nada” o “no exageres”. En lugar de eso, escucha y valida. Una respuesta como: “Entiendo que te sientas nervioso, a veces yo también me siento así” le muestra que lo que siente es real y normal. Según la American Psychological Association, reconocer las emociones fortalece la resiliencia y la autoestima en los niños.
Cómo hablar de emociones en este regreso a clases con tus hijos
- Usa preguntas abiertas
En lugar de preguntar “¿cómo te fue?”, prueba con:
- “¿Qué fue lo que más te gustó hoy?”
- “¿Hubo algo que te incomodara?”
Este tipo de preguntas abre la puerta a que tu hijo comparta más detalles y te dé señales de cómo está viviendo el regreso a clases. La Child Mind Institute recomienda hacer preguntas que no se respondan solo con un “sí” o “no” para fomentar la comunicación.
También lee: Todo para un back to school sin drama
2. Comparte tus propias experiencias


Si cuentas cómo te sentías de niño al iniciar un nuevo ciclo escolar, tu hijo entenderá que no está solo en lo que experimenta. Además, verá que es válido hablar de lo que uno siente sin miedo a ser juzgado.
3. Pon nombre a las emociones
A veces los niños no saben cómo expresar lo que sienten. Puedes ayudarlos a identificar sus emociones con frases simples como: “pareces enojado”, “pareces preocupado”, o “te veo contento”. De acuerdo con la UNICEF, enseñar a los niños a poner nombre a sus emociones les da herramientas para manejar el estrés y resolver conflictos.
También lee: Palabras para acompañar las emociones de tus hijos
4. Crea rutinas que den seguridad
Hablar de emociones también implica acompañar con acciones. Una rutina clara para dormir, preparar la mochila juntos o despedirse con un ritual especial genera seguridad. Estos pequeños hábitos ayudan a que tu hijo empiece el día con más confianza y menos ansiedad.
5. Haz espacio para el juego y la relajación
Después de la escuela, no todo debe ser tarea. Dedicar tiempo a actividades creativas, deportivas o simplemente jugar en familia es una forma de procesar las emociones. El juego ayuda a liberar tensiones y a reforzar el vínculo contigo.
Cuándo buscar apoyo profesional
Si notas que tu hijo tiene miedo constante, dolores físicos sin causa médica o cambios de conducta muy marcados, puede necesitar ayuda extra. Psicólogos infantiles pueden darle orientación.