La necesidad de sentirnos aceptados viene desde hace miles de años atrás. Y es que antes, quedarte fuera de un grupo significaba que el riesgo de morir era más grande. Así que si te surge la pregunte de: ¿por qué los adolescentes necesitan pertenecer? aquí tienes la respuesta.
Te puede interesar: Ciberacoso adolescente: lo que tienes qué saber
¿Por qué los adolescentes necesitan pertenecer?
La adolescencia es una etapa en la que el cerebro, la identidad y las emociones están en plena construcción. Más cuando se encuentran entre los 12 y 19 años, los críos pasan por uno de los procesos psicológicos más importantes de la vida: definir quiénes son. Y en medio de esa búsqueda, aparece una de las cuestiones más complejas: ceder ciertas partes de ellos para poder pertenecer.
Para muchos adolescentes, pertenecer va mucho más allá de querer ser parte del grupito de la escuela. Ellos lo sienten como una necesidad biológica y emocional, aunque ni siquiera se den cuenta.
También lee: ¿Y si tu adolescente ya está teniendo relaciones? Cómo hablar del tema sin miedo
Esto pasa cuando su cerebro prioriza pertenecer
De acuerdo con varios estudios científicos, durante la adolescencia el sistema de recompensa de los críos está más hiperactivo que nunca. Así que la corteza prefrontal que regulas su toma de decisiones, sigue en pleno desarrollo. Lo que significa que lo más importante para ellos es la aprobación, porque esta genera mucha más dopamina que cualquier otro tipo de decisión.
Un estudio realizado por la Universidad de Harvard y la UCLA en neurociencia, comprobó que la sensación de ser aceptados en adolescentes activa las mismas zonas cerebrales de recompensa que las drogas o hacer ejercicio muy intenso.
Te puede interesar: ¿Conoces los hábitos tecnológicos de tu adolescente?
Si no pertenezco, ¿quién soy?
El psicólogo Erik Erikson, uno de los teóricos más importantes en desarrollo humano, decía que el conflicto principal de la adolescencia es la identidad vs. confusión de esta misma. Cuando los críos se encuentran en su etapa adolescente ellos se preguntan:
- ¿Quién soy?
- ¿A dónde pertenezco?
- ¿Qué valores son míos y cuáles heredé?
- ¿Qué es lo quiero ser?
En muchas ocasiones la identidad del adolescente no se construye de adentro hacia afuera, sino al revés. Identifican el grupo al que quieren pertenecer y después desarrollan su personalidad.
Lo que un adolescente puede hacer por pertenecer
La presión social en la adolescencia es más fuerte de lo que se piensa. Y aunque pueden ser conscientes de que nadie los obliga, rara vez quieren ser los únicos diferentes. Esta necesidad de querer encajar también se ve reflejada en conductas que no siempre les hacen bien, por ejemplo:
- Probar el alcohol o las drogas solo porque sus amigos lo hacen.
- Acceder a hacer retos que lo ponen en peligro solo por presión social.
- Ser parte de peleas, vandalismo o actos que son considerados como ilegales.
60% de los adolescentes han hecho algo que pusiera en riesgo sus vidas por el simple hecho de sentirse aceptados dentro de un grupo.
Un adolescentes es capaz de cambiar hasta sus propios valores personales con tal de sentir que pertenece a un grupo y a este fenómeno psicológico se le llama disonancia moral, que básicamente es actuar de manera contraria a lo que uno cree para no perder el lugar dentro del grupo.
También lee: Los planes familiares con adolescentes sí existen
Muchos adolescentes comienzan relaciones de noviazgo o sexuales antes de sentirse listos. No siempre porque ellos lo deseen así, sino por la presión que puede sentirse por parte de su grupo. Frases como “todos ya lo hicieron menos tú” o “¿qué, eres niño todavía?” pueden empujarlos a actuar antes de tiempo.
Y hoy gracias a las redes sociales, esa presión se hace más grande. La comparación constante, los retos virales y la búsqueda de likes o seguidores pueden hacer que la validación digital se vuelva una medida de su valor personal.
Cuando un adolescente siente que no pertenece, el impacto puede ser más fuerte de lo que crees. Porque la exclusión social genera vergüenza, ansiedad y depresión. Por eso súper importante que como papás creemos espacios sanos en los que se sientan escuchados, para que se sientan parte sin dejar de ser quienes son.
