“Las pantallas como tal no son un problema. Sino que las infancias dejan de hacer otras actividades por centrarse en celulares, televisiones y tabletas, lo que puede generar dificultades para divertirse, entretenerse y convivir usando otras actividades”, explica Emmanuel Sarmiento Hernández, presidente de la Asociación Mexicana de Psiquiatría Infantil, en entrevista exclusiva para bbmundo.
La clave: utilizarlas de forma controlada
Las pantallas sí afectan cuando el número de horas en su uso es excesivo. Todos los días no se recomienda, tampoco un solo día desde el amanecer hasta el anochecer. Para algunos niños 30 minutos es suficiente, para otros tres horas, todo depende de cada niño, de otras actividades que realice así como lo que vea en la pantalla.
“Si los niños usan las pantallas para un curso o clase de una hora, no es lo mismo si el niño lleva 3 o 4 horas jugando videojuegos. Ya que algunos de los desarrolladores de videojuegos, videos musicales, redes sociales y otros contenidos digitales, usan componentes para dar recompensas inmediatas, que generan dopamina, hormona que te hace sentir bien incluso se le denomina la ‘hormona de la felicidad’”, expone el psiquiatra infantil, Sarmiento Hernández, durante su participación en el XXX Congreso de la Asociación Mexicana de Psiquiatría.
Estas son las señales de alerta
Si tu hijo solo quiere estar frente a las pantallas y realiza las siguientes acciones, acude con tu pediatra para una valoración y recomendación:
- No quiere hacer otras actividades, tampoco deporte o juegos de mesa, mucho menos conversar.
- Se aburre fácilmente y busca que le des la pantalla a toda costa.
- Llora o se enoja cuando le pides la pantalla.
- Solo habla de videojuegos, actividades que hace en pantalla (su youtuber favorito, videos o fotos de “amigos”, y nuevos productos que solo hay en internet).
- No puede dormir porque quiere terminar una partida. Incluso no quiere salir de su habitación ni para comer o bañarse.
- No se siente bien en otros espacios tanto públicos como privados donde no hay pantallas, como escuela, parques, restaurantes, librerías y otros espacios.
- Rechaza libros, los rompecabezas, las reuniones, las fiestas y otros compromisos familiares.
- Cuando no obedece o te reta si le castigas las pantallas, o le restringes su acceso.
- Cuando incurre en faltas graves por volver a ver pantallas y toma los celulares o tabletas de alguien más.
Son como una droga…
Los estímulos inmediatos que dan las pantallas tanto videos, redes sociales o videojuegos, generan una alta cantidad de dopamina y, en consecuencia, el cerebro infantil se acostumbra a recibirla y, por tanto, la requieren para sentirse bien.
“Las pantallas estimulan una zona del cerebro que es la misma que se estimula cuando una persona con adicciones, por eso es importante limitar el uso, especialmente en la primera infancia, ya que es cuando el cerebro está aprendiendo a realizar muchas otras actividades”, destaca el psiquiatra Emmanuel Sarmiento Hernández.
Incluso, si los niños dejan de recibir el estímulo de las pantallas comenzarán a sentir ansiedad, estrés y tensión mental. Incluso, en algunos casos, reducir de manera abrupta el tiempo frente a las pantallas puede generar irritabilidad, ansiedad, frustración o una fuerte resistencia, señales que pueden revelar que el menor ha desarrollado una relación problemática con el dispositivo y que merece atención más allá del simple “quítale el celular”.
¿Tu hijo no soltaba el celular y ahora está ansioso porque se lo quitaron? El reto para madres, padres y cuidadores no consiste únicamente en establecer límites, sino en identificar qué hay detrás de la necesidad constante de estar conectado: ¿aburrimiento, búsqueda de recompensa inmediata, aislamiento, dificultades para relacionarse, estrés o una dependencia del entorno digital?
