Hoy los adolescentes no solo se comparan con sus compañeros, también con los cuerpos y los estereotipos que se ven todos los días en redes sociales. Para muchos, el gimnasio y la dieta dejan de ser hábitos saludables y se convierten en una fuente de ansiedad. La presión por verse bien puede afectar la manera en que se ven y valoran.
También te puede interesar: Cambios emocionales en la adolescencia: qué es normal y qué no
¿Por qué la imagen importa tanto en esta etapa?
La adolescencia es una etapa en la que el cuerpo cambia y la identidad se está formando. Compararse se vuelve casi inevitable cuando las redes sociales refuerzan la idea de que existen cuerpos “perfectos” y que hay que alcanzarlos para ser aceptados.
En este momento sienten que su valor depende de cómo se ven. Si no encajan en ese modelo, pueden empezar a sentirse inseguros o insuficientes.
Cuando cuidarse ya no es sano
Hacer ejercicio o cambiar la alimentación no es algo malo, el problema aparece cuando la motivación deja de ser su salud y se convierte en miedo a engordar o en culpa por no verse bien.
Algunos adolescentes comienzan a restringir su comida, a entrenar sin descanso o a medir su valor por lo que ven en el espejo. En lugar de disfrutar su adolescencia, empiezan a pelear con su cuerpo.
¿Cómo puedes acompañarlos?
Es mejor que comiences por escuchar sin juzgar. Minimizar lo que sienten o hacer comentarios sobre su cuerpo suele alejarlos más, por eso es importante recordarles que su valor no depende de su apariencia y que su cuerpo es solo una pequeña parte de quienes son.
Hablar de redes sociales, de imágenes irreales y de la presión por encajar puede ayudarles a entender que no están fallando, solo están creciendo en un mundo en el que los estereotipos son más grandes.
