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Al respecto, cada año se registran cerca de dos millones de accidentes punzocortantes, por mal uso de jeringas, entre trabajadores de la salud a nivel global. En México, enfermeras, médicos residentes y personal de urgencias continúan expuestos a un riesgo que puede derivar en infecciones como hepatitis B, hepatitis C o VIH.
“Si esto pasa con los adultos que son expertos en salud, imagina qué podría ocurrir con los niños”, explica la doctora Roxana Trejo González, expresidenta de la Asociación Mexicana para el Estudio de las Infecciones Nosocomiales (AMEIN).
“Los niños son susceptibles a confusión entre un juguete y otro, por ello cuando un adulto le da una jeringa como un dulcero para que se la meta a la boca, es posible que cuando encuentre una de verdad quiera repetir esa acción y, en consecuencia, correrá el riesgo de lesión, punción o contagio”, advierte Trejo González, entrevistada en exclusiva para bbmundo.
“Las jeringas se utilizan en un contexto médico y, por ello, los padres y tutores deben ser muy cuidadosos cuando en casa hay algún familiar enfermo que esté utilizando alguna jeringa, además de evitar jugar con ellas hay que desecharlas correctamente”, recomienda la entrevistada y explica que algunos juguetes traen jeringas como juguetes, estas están bien porque no se asume que se llevarán a la boca o que traen “cosas divertidas adentro”.
¿Cómo desechar una jeringa?
Si en tu casa tienes algún familiar al que le estén poniendo inyecciones explícale a tus hijos que no son juguetes ni dulceros, además deberás seguir estos consejos:
- No tires la jeringa a la basura común. Evita desechar jeringas o agujas sueltas en la bolsa de basura, ya que pueden provocar pinchazos accidentales a otras personas. Además, los niños querrán husmear en la basura.
- Colócala en un contenedor rígido. Usa un recipiente resistente, de plástico duro, con tapa y a prueba de perforaciones (por ejemplo, un envase vacío de detergente) y etiquetalo como: “Residuos punzocortantes”.
- No intentes doblar, romper ni recapar la aguja. Manipular la aguja aumenta el riesgo de lesiones. Déjala tal como quedó después de usarla y colócala directamente en el contenedor.
- Mantén el contenedor fuera del alcance de tu familia. Guárdalo en un lugar seguro, cerrado y lejos de niñas, niños y mascotas. Cuando el contenedor esté lleno llévalo a un centro de salud, hospital, farmacia o campaña de recolección que acepte residuos punzocortantes.
Si a tu hijo le regalan una jeringa con dulces es mejor que no la consuman, porque no sabes de dónde la sacaron. “Algunas jeringas son fabricadas para contener caramelos, pero lo ideal es no confundir a los niños respecto al uso adecuado de esta herramienta de salud”, recomienda Trejo González.
En el caso de los cigarrillos de chocolate, algunos niños pueden entender que es un “juego” y que realmente no son de verdad. Pero recuerda que también se venden cigarrillos electrónicos con sabor a chocolate, vainilla o fresa. Lo cual también conlleva el riesgo de normalizar su uso y genera una adicción.
Recuerda que desechar correctamente una jeringa protege a tu familia, al personal de limpieza y al medio ambiente. Si en tu casa utilizan diversos tipos de jeringas, usa las que tienen una tecnología de seguridad que una vez utilizadas ya no pueden abrirse ni rellenarse.
