De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda que durante el primer año los bebés tengan oportunidades frecuentes de movimiento y juego en el piso. También aconseja evitar que permanezcan contenidos durante periodos prolongados en sillitas, carriolas o dispositivos que limiten su movimiento.
¿La razón? El piso es uno de los mejores espacios de aprendizaje para un bebé. Ahí puede girar, apoyarse, cambiar el peso de su cuerpo, alcanzar objetos y finalmente desplazarse por sí mismo.
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Cada uno de estos movimientos proporciona al cerebro información sobre su cuerpo y sobre el espacio que lo rodea.
¿Qué favorece el gateo?
Durante el gateo, el bebé utiliza un patrón cruzado. Avanza el brazo derecho con la pierna izquierda y después el brazo izquierdo con la pierna derecha. Esto hace que ambos lados del cuerpo trabajen juntos de manera rítmica y coordinada.
En el cerebro existe una estructura llamada cuerpo calloso. Está formada por millones de fibras nerviosas que comunican los hemisferios derecho e izquierdo. Podemos imaginarlo como un enorme puente que permite que la información pase de un lado del cerebro al otro.
¿Y qué tiene que ver esto con gatear?
Para coordinar un brazo con la pierna del lado contrario, el cerebro integra constantemente información de ambos lados del cuerpo.
Necesita saber qué extremidad se está moviendo, dónde se encuentra y cuánto peso está soportando. También debe identificar qué está tocando y qué movimiento debe realizar después.
El gateo le da una práctica repetida de coordinación bilateral. También ayuda a integrar información entre ambos lados del cuerpo, procesos en los que participa la comunicación entre los hemisferios.
Esta capacidad seguirá siendo importante conforme el niño crezca. La utilizamos para caminar y correr, subir escaleras, atrapar una pelota y abrocharnos la ropa.
También aparece en actividades como recortar mientras una mano sostiene el papel. O escribir mientras la otra estabiliza la hoja.
Más adelante, muchas actividades escolares requieren integrar información visual, espacial y motora. Por eso, podemos entender el gateo como una de las primeras grandes experiencias de coordinación cruzada que tiene el cerebro con todo el cuerpo.
Además, favorece diferentes habilidades:
- Coordinación bilateral. El bebé aprende a utilizar ambos lados de su cuerpo de manera organizada y coordinada.
- Control postural y equilibrio. Para avanzar necesita estabilizar el tronco y cambiar el peso de un lado a otro. También debe liberar una mano y una pierna sin caerse.
- Coordinación ojo-mano. Ve un objeto, calcula dónde está y organiza su cuerpo para desplazarse y alcanzarlo.
- Orientación espacial. Al gatear empieza a comprender de manera práctica conceptos como cerca, lejos, arriba, abajo, delante, detrás y alrededor.
- Percepción de profundidad y distancia. Conforme se mueve, descubre que los objetos cambian de tamaño según se acerca o se aleja. También aprende a calcular mejor las distancias y los obstáculos.
- Representación espacial. Gudrun Schwarzer y otros investigadores encontraron que bebés con experiencia de gateo mostraban ventajas en una tarea que requería reconocer un objeto después de verlo desde otra posición.
En palabras sencillas, el cerebro empieza a comprender que un mismo objeto sigue siendo el mismo aunque lo vea desde otro ángulo. Esta capacidad es importante para construir la percepción y organización del espacio.
Atención y resolución de problemas. Si quiere llegar hasta una pelota y encuentra un obstáculo, necesita buscar otra manera de alcanzarla. Son pequeños problemas que lo llevan a observar, anticipar y organizar una respuesta.
Comunicación. Joseph Campos, investigador de la Universidad de California, y sus colaboradores encontraron que el inicio de la locomoción independiente también se relaciona con cambios en la comunicación y la interacción social.
Al poder desplazarse, el bebé encuentra más oportunidades para acercarse a sus padres, mostrarles objetos, buscar su mirada, señalar, pedir ayuda y compartir lo que descubre.
Por eso, el gateo no debe verse solamente como el paso anterior a caminar. Es una etapa en la que movimiento, percepción, exploración y comunicación ocurren al mismo tiempo.
Déjalo explorar
Es verdad que permitir que un bebé gatee requiere mayor supervisión. En esta etapa quiere tocar todo, explorar cajones, perseguir objetos y muchas veces llevarse a la boca aquello que encuentra.
Por comodidad, podemos caer en la tentación de mantenerlo más tiempo contenido. Actualmente, los dispositivos electrónicos también pueden desviar nuestra atención.
Vale la pena preparar un espacio seguro donde pueda moverse libremente mientras nosotros lo supervisamos.
Si tu bebé comenzó a caminar sin haber gateado, puedes incorporar el gateo al juego. No como una obligación, sino como una oportunidad más de movimiento.
Tips para favorecer el gateo
- Pon su juguete favorito un poco fuera de su alcance. Motívalo a desplazarse para conseguirlo y celebra cuando llegue.
- Usa pelotas o juguetes que rueden. Hazlos rodar lentamente para que intente perseguirlos.
- Haz túneles. Utiliza un túnel infantil, una caja grande abierta por ambos lados o un espacio seguro entre muebles. Colócate del otro lado y llámalo.
- Crea pequeños obstáculos. Pon cojines firmes para que tenga que rodearlos o pasar entre ellos.
- Gatea con él. Persíganse, escóndete y deja que vaya a buscarte. El movimiento funciona mucho mejor cuando se convierte en juego.
- Haz que alcance objetos cruzando su cuerpo. Cuando esté en posición de gateo, coloca un juguete ligeramente hacia un costado. Así tendrá que levantar una mano, mantener el equilibrio y llevarla hacia el lado contrario. Después cambia de lado.
- Déjalo experimentar diferentes texturas seguras. Un tapete, una cobija, el pasto o distintas superficies ofrecen información táctil diferente a manos, rodillas y pies.
Recuerda, el desarrollo no es una carrera para llegar antes a caminar. Cada etapa ofrece experiencias diferentes al cerebro.
Darle a tu bebé tiempo, espacio y libertad para gatear, explorar y descubrir también significa darle oportunidades para construir habilidades que necesitará más adelante.
