¿Cuáles son los síntomas de la fibrosis pulmonar?
Correr, jugar, subir escaleras o simplemente mantenerse activo son actividades cotidianas para la mayoría de los niños y niñas. Pero para quienes viven con una enfermedad pulmonar que afecta el intersticio (red de tejido que sostiene y da estructura a los alvéolos o sacos de aire) son actividades que no pueden hacer.
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“En los niños existen las enfermedades intersticiales de la infancia y si no se atienden oportunidad se desarrollara fibrosis pulmonar. Y cada bocanada de aire se convertirá progresivamente en un desafío”, afirma Buendía Roldán.
La fibrosis pulmonar ocurre cuando el tejido pulmonar desarrolla cicatrices que pueden volverlo más rígido y, en consecuencia, se dificulta el intercambio adecuado de oxígeno. “En niñas y niños, las enfermedades pulmonares intersticiales pediátricas comprenden un conjunto amplio de padecimientos poco frecuentes. Algunos de origen genético, relacionados con alteraciones del desarrollo pulmonar, enfermedades autoinmunes, infecciones o exposición a determinados factores ambientales. Por ello, no existe una sola causa ni un único comportamiento de la enfermedad, y cada paciente requiere una valoración especializada”, puntualiza la experta.
¿Tu hijo se cansa al jugar? ¡Checa sus pulmones!
Uno de los principales desafíos para el diagnóstico de la enfermedad es que algunas manifestaciones iniciales de la fibrosis pulmonar pueden parecerse a problemas respiratorios más frecuentes de la infancia: tos persistente, respiración rápida, dificultad para respirar durante el esfuerzo, cansancio al jugar o hacer ejercicio y una menor tolerancia a la actividad física, son señales que requieren valoración médica cuando son persistentes o cuando impiden que tu hijo gane peso y estatura.
La Fibrosis Pulmonar es una enfermedad devastadora que roba la salud y el aliento a más de 9 millones de personas en el mundo, la gran mayoría son adultos. Además, cerca del 50% de los pacientes muere dentro de los cinco años posteriores al diagnóstico, una tasa de mortalidad superior a la de muchos tipos de cáncer.
¡Cuidado con las aves como mascotas!
La American Lung Association señala que el llamado “pulmón del cuidador o del aficionado a las aves” puede producirse por inhalar partículas procedentes de plumas y excrementos de distintas especies de aves.
“Las heces de las aves contienen una proteína que puede inflamar los pulmones. Por eso, no se recomienda tener como mascotas palomas, periquitos australianos, canarios ni gallos de pelea. Ya que pueden causar daños respiratorios”, explica la neumóloga Ivette Buendía Roldán.
“Las aves no deberán estar dentro de las habitaciones de los niños sino en patios o jardines. Y si el niño tiene tos por más de 3 meses deberá acudir con un neumólogo”, recomienda. “A diferencia de otras enfermedades, como el asma, las enfermedades pulmonares intersticiales pediátricas son poco frecuentes y necesitan estudios especializados para llegar al diagnóstico certero”.
