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¿Maternidad forzada? Cómo evitar el embarazo adolescente

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Un embarazo no planificado o impuesto interrumpe la educación de niñas y adolescentes.

Más de 20 millones de estudiantes de educación básica regresaron a clases. Sin embargo, para miles de niñas y adolescentes, un embarazo temprano (especialmente cuando no fue planeado, deseado o es consecuencia de violencia sexual) puede significar abandonar la escuela.

La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes dice que las autoridades deben prevenir los embarazos y protegerlas de la violencia sexual. También deben garantizar que quienes están embarazadas puedan permanecer en la escuela, regresar a ella y concluir sus estudios.

Lee: ¿Por qué SÍ importa la elección sobre tu cuerpo?

A pesar de estas obligaciones, las cifras siguen siendo alarmantes. De acuerdo con datos de SIPINNA, durante 2024 se registraron en México 92,660 nacimientos de madres adolescentes de 15 a 17 años y casi 8,000 de niñas de 10 a 14 años. Esto significa que, cada día, alrededor de 21 niñas menores de 15 años se convirtieron en madres.

¿Qué es la maternidad forzada?

La maternidad forzada ocurre cuando una mujer, especialmente cuando es niña o adolescente llega a la maternidad sin haberla elegido libremente, ya sea porque el embarazo fue consecuencia de violencia sexual, por una unión o relación impuesta, o porque se le niega la posibilidad de decidir sobre continuar o no con el embarazo. Es decir, acceder a una interrupción legal del embarazo, explica Paula Rivera Núñez, especialista en obstetricia y puericultura.

“Las niñas y adolescentes que enfrentan la maternidad presentan responsabilidades familiares, económicas y educativas para las que no están preparadas por ello el regreso a clases puede ser entonces una oportunidad para hablar de prevención, educación sexual integral, acceso a anticonceptivos, detección de violencia y permanencia escolar, pero también para recordar que ninguna niña debería ser obligada a convertirse en madre”, explica Rivera Núñez, en entrevista exclusiva con bbmundo.

Incluso, la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), reconoce que el embarazo adolescente tiene implicaciones en la educación, la salud, el bienestar y el desarrollo socioeconómico de las niñas y mujeres.

5 acciones para evitar el embarazo adolescente

Además, de tener todos los útiles, mochilas y uniformes listos para este regreso a clases, también es importante que tomes en cuenta estas recomendaciones, dale información a tus hijos e hijas de acuerdo a su edad y madurez

1. Habla del cuerpo y sus límites.

Antes de regresar a clases, explícales con palabras adecuadas a su edad que su cuerpo les pertenece, que nadie debe tocar sus partes privadas y que tienen derecho a decir “no”. También es importante enseñarles a identificar los llamados “secretos malos” y decirles que nunca tendrán problemas por contar algo que les incomoda o les da miedo.

2. Pregunta por el protocolo de protección de la escuela

Pregunta quién es la persona responsable de atender una situación de violencia, cómo se reporta y qué autoridades intervienen. Recuerda que Secretaría de Educación Pública (SEP) establece mecanismos de detección, notificación, intervención, canalización y seguimiento, y actualmente cuenta con protocolos estatales disponibles para las 32 entidades.

3. No te enfoques únicamente “peligro con desconocidos”.

Una de las ideas más importantes para prevenir el abuso es explicar que el agresor también puede ser una persona conocida o de confianza. Incluso, la UNICEF señala que en muchos casos la persona agresora es alguien cercano, como un familiar, vecino, maestro, cuidador o entrenador.

4. Observa cambios de conducta después del regreso a clases.

Si tu hija muestra pesadillas, aislamiento, miedo a determinadas personas o lugares, cambios drásticos de ánimo, problemas de concentración, descenso del rendimiento escolar o conductas sexuales no acordes con la edad pueden ser señales de alerta. No significan por sí mismas que exista abuso, pero sí ameritan que escuches y busques orientación profesional.

5. Si te cuenta algo, creerle y actúa de inmediato; no interrogarlo.

La recomendación de UNICEF es creerle, escuchar sin juzgar, decirle que no es su culpa.  Además, evitar preguntas que condicionen sus respuestas y protegerlo del presunto agresor. Después debes buscarse atención médica y psicológica, al tiempo de realizar la denuncia correspondiente; en una emergencia se puede llamar al 911.

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