A diferencia de las fórmulas infantiles, la leche materna tiene el justo balance de proteínas, lo que evita una estimulación excesiva de insulina y de la hormona IGF-1, esta última tiene la función de regular el crecimiento de los huesos y otros tejidos. Es decir, la lecha materna favorece la creación de la cantidad suficiente de células grasas, pero con las fórmulas infantiles se rebasa esa cantidad y se tienen más células grasas de las que tu bebé necesita.
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La leche materna también lo alimenta para el futuro
“La leche materna contiene hormonas como leptina y adiponectina que ‘enseñan’ al cerebro del bebé a regular hambre y saciedad. Y además, forma una microbiota intestinal rica en bifidobacterias las cuales protegen contra la ganancia rápida de peso”, explica Cristhian Álvarez, socio del Colegio Mexicano de Cirugía para la Obesidad y Enfermedades Metabólicas A.C. (CMCOEM).
Sabías que “un bebé amamantado de forma exclusiva aprende a autorregular su ingesta. Es decir, él decide cuándo parar, no el adulto que busca que se termine el biberón”, enfatiza el nutriólogo Cristhian Álvarez, en entrevista exclusiva con bbmundo.
De esta manera, un bebé que se autorregula para alimentarse también lo hará en un futuro, cuando sea un niño, un adolescente y un adulto.
3 acciones concretas para amamantar a tu bebé
A fin de brindar una lactancia exitosa sigue estas recomendaciones:
- Ofrece leche materna exclusiva a libre demanda los primeros 6 meses de la vida de tu bebé, sin forzarlo. Evita poner horarios estrictos ni obligarlo a terminar ambos pechos. Respetar las señales de saciedad que te da tu bebé. Habría días que coma más y otras que no.
- Evitar darle complementos innecesarios antes de tiempo: No le ofrezcas té, agua, jugos, probaditas o fórmula si no hay indicación médica. La introducción temprana de azúcares y proteínas en exceso es el principal detonante de ganancia rápida de peso.
- No uses la mamila como calmante. Evita la sobrealimentación por consuelo apapacho. Tu como adulto deberás aprender a distinguir el hambre real de tu bebé (por ejemplo, la mayoría de los recién nacidos se lleva manos a la boca, busca tu pecho) del sueño, de sentir frío o bien a veces llora por necesidad de contacto así que abrázalo y arrúllalo.
¡Tu alimentación también importa!
“Si estás amamantando no necesita dietas especiales ni ‘comer por dos´. Lo único que se recomienda es ingerir de 300 a 400 kcal extra pero de buena calidad, evita la chatarra”, recomienda el entrevistado.
Prefiere una dieta variada, suficiente y con buena hidratación:
- Para que produzcas leche nutritiva y no pierdas masa muscular. Ingiere: huevo, pollo, pescado, lentejas y carne magra.
- Selecciona grasas saludables ya que son las que pasan a la leche y forman el cerebro de tu bebé. Prefiere el aguacate, aceite de oliva, nueces y chía.
- Respecto del calcio y vitamina D. Se recomienda 1000 mg de calcio al día. Para ello prefiero las tortillas nixtamalizadas, sardinas, yogurt natural, leche y ajonjolí.
- No dejes de hidratarte con agua: 2.5 a 3 litros al día. Un tip es que siempre tengas agua a la mano: coloca una jarra de agua al alcance y trata de tomártela toda.
Aquí tienes un ejemplo:
Desayuno: Huevos revueltos con espinacas + 1/3 de aguacate + 2 tortillas + papaya
Colación: Yogurt natural + 10 almendras
Comida: Caldo de pollo con verduras + arroz + ensalada verde con aceite de oliva
Colación: 2 tostadas horneadas con guacamole
Cena: Tostadas de atún con limón + verduras
Estos son los errores comunes que afectan la nutrición en tu bebé
- Creer que solo debes comer caldos y atoles para tener leche: Estas dietas son bajas en proteína y micronutrientes y altas en azúcar. La leche sí se produce, pero la madre se desnutre y la calidad de grasa de su leche empeora.
- Hacer dietas restrictivas para bajar de peso rápido: Dietas cetogénicas extremas o ayunos prolongados durante la lactancia pueden disminuir el volumen de leche, liberar cetonas y causar deficiencias de vitaminas en tu bebé.
- Tomar suplementos, tés herbales o productos «quema grasas» sin supervisión: Algunos compuestos, alteran al bebé o inhiben la producción de la lecha materna.
3 datos increíbles de la leche materna que no sabías
- La leche matera está ‘viva’ y cambia cada hora: No es igual en la mañana que en la noche, ni al inicio de la toma que al final. Al final de la toma tiene 3 veces más grasa para dar saciedad. Se adapta si tu bebé está enfermo, ya que produce más anticuerpos.
- Tu leche materna tiene más de 200 oligosacáridos que no alimentan al bebé, sino a sus bacterias intestinales buenas. Por ello, la lecha materna es el mejor prebiótico natural. Así que si amamantas a tu bebé tendrá una mejor microbiota que lo protege contra la obesidad y alergias.
- Tu pecho programa el paladar de tu bebé. Es decir, los sabores de lo que comes (ajo, mango, brócoli) pasan en pequeñas trazas a tu leche. En consecuencia, tu bebé acepta mejor las verduras y otros alimentos variados cuando inicia con la alimentación complementaria.
“Recuerda que tu lactancia no es un sacrificio, sino la primera vacuna contra la obesidad y la diabetes. En México, uno de cada tres niños ya tiene sobrepeso, por eso promover seis meses de lactancia exclusiva es la intervención más barata y efectiva para tu bebé”, concluye nutriólogo Cristhian Álvarez.
