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Por qué tu hijo no necesita un nuevo amigo
Una realidad es que a un amigo, lo ves como un igual. Negocias a la par, te ríes, compartes secretos y si te hace enojar, le puedes dejarle de hablar. Así que cuando un papá busca ser amigo de su hijo, de cierta manera borra parte de su autoridad. Y en algunos casos, existen críos que cuando tienen papás demasiado «amigos» crecen con ansiedad debido a que sienten que no hay un adulto «fuerte» al mando.
Equiparar la relación con tu hijo a una amistad, debilita los límites familiares. Porque si eres su amigo, ¿con qué derecho le pides que apague la tele o que recoja su cuarto? En ocasiones ese tipo de complicidad mal entendida, en lugar de fortalecer la relación, la debilita.
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¿Cómo ser amigable sin convertirte en su amigo?
Claro que puedes lograr una conexión profunda con tu hijo sin necesidad de perder tu lugar como autoridad de la casa, solo debes tener cuidado con las siguientes cosas:
- Sostén el «no» con cariño»: Un amigo te puede solapar o darte el avión, pero un papá pone límites porque tiene la madurez de ver a futuro. Así que está bien si tu hijo se enoja contigo por ponerle reglas, contener esa frustración es parte de tu trabajo.
- La confianza no necesita horizontalidad: Puedes escuchar sus problemas, validar sus emociones y platicar de lo que sea sin necesidad de actuar como si tuvieras su edad o tolerar comportamientos con los que no estás de acuerdo. La confianza se gana cumpliendo lo que dices y validando lo que siente.
- Tú eres el adulto: Quizá suene fuerte, pero tu rol es darle estructura y estabilidad, no usarlo como confidente. Así que intenta no compartir problemas económicos, de pareja o ansiedades de la vida de adulto.
Buscar ser amigo de tu hijo le queda pequeño a uno de los lazos más importantes en su vida. Un padre de familia es una figura cercana, agradable y amigable, pero no un amigo.
