Te puede interesar: Qué pasa en tu cuerpo después del parto (y por qué no vuelve “a la normalidad” rápido)
«No me gusta mi cuerpo después del embarazo»: El espejo después del posparto
Quizá ahora tu abdomen es suave y tiene estrías, tus boobs cambiaron de forma por la lactancia y tal vez apareció una celulitis que no estaba ahí. Es completamente normal sentir nostalgia por la mujer que eras físicamente antes de la llegada de tus críos. Y a veces, admitir en voz alta que no te gusta tu cuerpo posparto viene acompañado de una culpa espantosa: «Debería de estar agradecida por tener un bebé sano». Pero ¿te decimos algo? el amor por tu hijo y ese sentimiento de descontento con tu cuerpo pueden coexistir y no tienen nada que ver el uno con el otro.
Tu cuerpo se estiró, cambió sus órganos de lugar pero también le dio un hogar a una nueva vida durante nueve meses. Aceptar que ese proceso deja marcas, toma tiempo, paciencia y mucha autocompasión.
También lee: La maternidad ya no se vive igual que antes: cambios de ser mamá
¿Cómo hacer las pases con tu nueva realidad?
Sanar la relación con el espejo no pasa de la noche a la mañana, pero puedes empezar con esto tres pasos:
- Cambia el chip de la estética por la funcionalidad: Cuando te veas al espejo y te llegue el pensamiento de desamor, intenta recordarle a tu mente lo que ese abdomen hizo: fue el hogar de tu bebé durante nueve meses. También puedes agradecerle a tus piernas y a tu brazos por cargar con el peso de dar vida.
- Saca de tu clóset la ropa que te hace sentir mal: No intentes meterte a la fuerza en los jeans que usabas antes de embarazarte. Cómprate ropa cómoda, de tu talla actual y lo más importante, que te haga sentir linda hoy.
- Sé amable con tus tiempos: Tu cuerpo tardó casi un año en transformarse para crear vida, no le exijas que regrese a lo que era antes en cuestión de semanas.
