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Parental Burnout: Cuando amar a tus hijos te tiene emocional y físicamente drenado

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Si sientes que la crianza ya consume toda tu energía, probablemente tienes parental burnout. ¡Aquí puedes identificarlo!

Parental burnout

Durante mucho tiempo se habló del burnout laboral, pero ahora los psicólogos están poniendo el foco en otro tipo de agotamiento: el parental burnout. Un síndrome de estrés crónico que está relacionado exclusivamente con la crianza. Y no, no significa que no quieras a tus hijos, sino que los niveles de exigencia han superado los recursos que uno tiene para enfrentarlo.

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¿Qué es exactamente el Parental Burnout

El parental burnout es un estado de agotamiento extremo provocado por el rol de ser madre o padre, diferente al cansancio normal de criar hijos. La primera vez que fue descrito fue por las investigadoras, Isabelle Roskam y Moïra Mikolajczak, ambas profesoras de psicología en la Université de Louvain en Bélgica. Ellas identificaron cuatro características principales dentro de este agotamiento:

  • Cansancio físico y emocional intenso.
  • Sentir que ya no eres el papá o mamá que eras antes.
  • Distanciamiento emocional de los hijos.
  • Sensación de estar actuando en automático, únicamente para cumplir.

Sin mencionar que en estudios realizados en más de 40 países, calculan que entre 5 y 9% de los papás presentan niveles clínicos de parental burnout. Y dentro de estos porcentajes, las mamás siguen presentando los niveles más altos. Principalmente porque siguen asumiendo la mayor parte del trabajo invisible del hogar.

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¿Por qué está aumentando y cuáles son sus señales?

El aumento del parental burnout no es casualidad, sino que responde a un cambio drástico en la manera en la que entendemos la maternidad y la paternidad al día de hoy:

– La trampa de los padres hiperexigentes 

Existe una presión invisible pero asfixiante por cumplir con una checklist inalcanzable. Se exige que los papás sean pacientes, presentes y emocionalmente presentes para los hijos. Pero la exigencia no se detiene ahí, también los papás deben ser exitosos profesionalmente, mantener a su pareja feliz y organizar actividades extracurriculares.

– La crianza intensiva (intensive parenting) 

En psicología se conoce como crianza intensiva a la idea moderna de que cada minuto en la vida de un niño debe ser estimulado, supervisado y optimizado. Bajo este enfoque, los papás sienten que el futuro entero de sus hijos depende exclusivamente de ellos.

– La presión en redes sociales 

Plataformas como Instagram o TikTok se han convertido en lugares de comparación constante. Diariamente se consumen versiones editadas de maternidad y paternidad: loncheras perfectas y mamás que parecen tener todo bajo control.

– No más «tribú» 

Antes se decía que para criar a un niño se necesitaba todo un grupo de personas, pues la crianza era un esfuerzo colectivo. Cuando hoy la realidad es otra, muchas familias viven aisladas de sus abuelos o tíos, de esas «comunidades» que antes servían como un apoyo para ellos.

Señales de alerta 

  • Agotamiento extremo: Dormir ya no es suficiente.
  • Irritabilidad constante: Llegas a explotar por cosas pequeñas.
  • Sentirse atrapado: Pensar «quiero escapar», aunque aparezca la culpa.
  • Despersonalización: Empiezas a interactuar con tus hijos como si fuera una obligación más.

Si el parental burnout no es atendido, aumenta el riesgo de: ansiedad, depresión, problemas de pareja y distanciamiento emocional. 

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¿Cómo resetear la dinámica familiar? 

La solución al parental burnout no está en ser un mejor papá o mamá, sino en bajar el desequilibrio entre las exigencias y los recursos existentes.

  1. Baja el estándar de perfección: La psicología respalda la idea del good enough parent, ya que los niños no necesitan papás perfectos. Necesitan adultos lo suficientemente disponibles.
  2. Recupera espacios propios: Toma 20 minutos diarios para caminar, leer o tomar café. Es parte del mantenimiento emocional.
  3. Reparte la carga mental: Divide la carga de recordar las cosas. Decir «solo dime qué hago», no elimina la carga mental.
  4. Pide ayuda y habla del tema: Delegar no es fracasar, es construir una red de apoyo.

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