Prolapso uterino o cuando sale “algo por la vagina”
Muchas mujeres creen que ciertos síntomas son normales después de tener hijos, pero en realidad podrían indicar un trastorno del piso pélvico.
Entre las señales de alerta están la sensación de pesadez, sentir que «algo se está bajando», dolor durante las relaciones sexuales, escapes de orina, dificultad para orinar o evacuar, e incluso dolor lumbar persistente, explica el ginecólogo Solano Sánchez en entrevista exclusiva para bbmundo.
Aunque muchas lesiones del piso pélvico ocurren durante el parto, sus consecuencias pueden aparecer años después. Un parto prolongado, el uso de fórceps, bebés grandes o desgarros pueden dañar las estructuras de soporte de la pelvis.
Además, con el tiempo se suman factores como el aumento de peso o los esfuerzos repetitivos. Si sientes presión en la pelvis, una sensación de cuerpo extraño o notas una «bolita» en la vagina, vale la pena acudir con un especialista para una valoración.
Factores de riesgo que generan prolapsos uterinos
Los principales factores relacionados con cuestiones obstétricas son:
- Parto vaginal
- Periodo expulsivo prolongado
- Uso de fórceps
- Bebés de gran tamaño
- Desgarros obstétricos severos.
- Número de partos. A mayor número, más probabilidad de tener un prolapso a largo plazo.
¿Estás en riesgo de un prolapso uterino?
“Es común que las mujeres no se den cuenta que están en riesgo de un prolapso uterino porque el daño al piso pélvico suele ser progresivo y puede llevar muchos años en presentarse. Incluso, tras el parto, los síntomas son leves al inicio y aparecen de forma intermitente”, destaca el experto.
Además, existe la creencia de que ciertas molestias son una consecuencia normal de haber tenido hijos, por lo que las afectadas no buscan atención médica. Como resultado, el diagnóstico puede retrasarse hasta que el prolapso es más evidente o comienza a afectar significativamente la calidad de vida.
Este es el tratamiento para el prolapso uterino
Aunque no todos los casos de prolapso pueden prevenirse, sí hay formas de reducir el riesgo. El piso pélvico es el principal sistema de soporte de los órganos pélvicos, por lo que fortalecerlo mediante ejercicios supervisados puede hacer una gran diferencia, explica el ginecólogo urólogo Solano Sánchez. También ayuda mantener un peso saludable, evitar el estreñimiento y reducir hábitos que aumentan la presión abdominal, como algunos ejercicios de alto impacto.
La buena noticia es que actualmente existen varias opciones de tratamiento que pueden adaptarse a cada mujer según su edad, síntomas, grado de prolapso y planes reproductivos. Entre ellas se encuentran la rehabilitación de piso pélvico, los pesarios vaginales y diferentes cirugías reconstructivas que pueden realizarse por vía vaginal, laparoscópica o robótica.
