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3 tipos de pérdida auditiva en niños y niñas

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Checa las causas más comunes de la pérdida auditiva en niños y por qué detectarla a tiempo puede hacer una gran diferencia en su desarrollo y aprendizaje.

evaluacion auditiva infantil
Los exámenes auditivos permiten determinar la capacidad de un bebé o un niño para percibir distintos sonidos. Mientras algunos menores presentan dificultades auditivas desde el nacimiento, otros desarrollan problemas de audición, conforme avanzan sus primeros años de vida.

La pérdida auditiva durante la niñez temprana puede afectar el desarrollo del habla, la comprensión del lenguaje y las habilidades sociales. Por ello, realizar evaluaciones auditivas oportunas ayuda a identificar alteraciones de forma precoz, facilitando el acceso a tratamientos y apoyo especializado para favorecer el aprendizaje del lenguaje desde edades tempranas.

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Tipos de pérdida auditiva

Existen distintos tipos de pérdida auditiva infantil, y cada uno tiene causas y tratamientos diferentes.

1. Pérdida auditiva conductiva. Es la más frecuente durante la infancia. Ocurre cuando el sonido no puede transmitirse adecuadamente a través del oído externo o medio.

La causa más común es la acumulación de líquido detrás del tímpano por infecciones recurrentes o problemas de ventilación del oído medio. También puede deberse a tapones de cerumen, perforaciones del tímpano o malformaciones congénitas. En muchos casos es temporal y tratable.

2. Pérdida auditiva neurosensorial. Se produce por falta de desarrollo o daño en el oído interno o en el nervio auditivo. Es la más frecuente que se presenta desde el nacimiento. Aunque también puede aparecer posteriormente por infecciones, factores genéticos, medicamentos que dañen el oído o exposición a ruido intenso.

Este tipo de pérdida auditiva suele ser permanente y puede requerir auxiliares auditivos o implantes cocleares.

3. Trastornos del procesamiento central auditivo o neuropatía auditiva. Algunos niños pueden “escuchar” sonidos pero tener dificultad para interpretar el lenguaje, especialmente en ambientes ruidosos. Estas alteraciones requieren estudios especializados.

Dependiendo de la edad del bebé, hay diferentes pruebas que se pueden realizar. Al nacimiento el Tamiz Auditivo Neonatal es una prueba rápida, no molesta, que usa otoemisiones acústicas o potenciales evocados automatizados. A partir de los 6 meses se realizan audiometrías por refuerzo visual o conductuales, además de timpanometría que permite detectar si hay líquido en los oídos y potenciales evocados de tallo cerebral. En niños mayores se usa la audiometría condicionada por juego, y pueden, en ocasiones, seguir siendo útiles las otras pruebas mencionadas. A partir de los 5 años la audiometría ya se puede realizar en forma muy semejante a lo que se hace en el adulto.

Cuándo realizar controles auditivos

Las evaluaciones auditivas son parte importante del cuidado infantil desde el nacimiento. El tamiz auditivo neonatal, que se realiza durante el primer mes de vida, ayuda a detectar a tiempo posibles alteraciones en la audición.

También se recomienda revisar la audición antes de iniciar la escuela y repetir estas evaluaciones durante la etapa escolar. Además, si un niño presenta problemas de atención, lenguaje, aprendizaje o comportamiento, es importante descartar dificultades auditivas.

Escuchar bien es clave para aprender, hablar y relacionarse. Muchas veces, la pérdida auditiva infantil pasa desapercibida, por eso detectarla a tiempo puede hacer una gran diferencia en su desarrollo.

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